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Subordinadas declarativas en función de sujeto

Como se señaló en Clases de subordinadas sustantivas, las subordinadas sustantivas declarativas pueden ejercer las funciones de sujeto, complemento directo o término de preposición, tanto si se construyen con verbo en forma personal como si aparecen en infinitivo. Estas últimas se describen brevemente en este capítulo, pero se tratan con más detalle en El infinitivo en las oraciones subordinadas sustantivas

Desempeñan la función de sujeto las subordinadas subrayadas en No importa que se vaya; Sería preferible ir solos; Ocurre que a veces la gente no se entiende. Como otros sujetos, pueden ser sustituidas por los pronombres neutros eso, ello o qué (Concepto de subordinada sustantiva y propiedades que las distinguen): Eso no importa; Ello sería preferible; ¿Qué ocurre?, o bien pueden quedar tácitas o, más exactamente, representadas por la flexión verbal: Convendría que vinieras, pero no es imprescindible (‘que vengas’). Las subordinadas sustantivas de sujeto, y también las de complemento directo, pueden omitirse si la información que contienen aparece en el discurso precedente. Esta pauta es característica de los contextos comparativos: Las cosas salieron como estaba previsto (‘... que salieran’); Se reunió mucho menos dinero del que se pensaba (‘... que se reuniría’). Cuando se coordinan entre sí, concuerdan en singular con el verbo (La concordancia de número: sujetos coordinados): Que sea guapo y que tenga muchos amigos no {quiere ~ *quieren} decir nada. 

El hecho de que las subordinadas sustantivas no designen seres materiales, sino hechos, situaciones o estados de cosas explica que funcionen como sujeto de un número restringido de predicados. Destacan entre ellos los que denotan existencia o acaecimiento de un suceso, como en Aconteció que el laureado artista no pudo adueñarse del regio presente (Chávez, Batallador); Pero sucede que el arte siempre es salvado en el último momento (Perucho, Dietario). También aceptan subordinadas de sujeto los verbos que expresan nociones relativas a la argumentación y la causalidad (implicar, inferirse, mostrar, probar, provocar, significar, suponer, etc.) o a la valoración de algo (convenir, importar, resaltar, etc.). Algunos de estos predicados, pueden admitir a la vez subordinadas de objeto directo, como muestran los ejemplos que siguen: 

Consignar ese derecho hará que, a la larga [...], toda la comunidad civil se sienta violada (Vanguardia [Esp.] 3/12/1994); Abrir camino implica pagar la “novatada” (Mundo 4/5/1994); Ser prohibido significaba ser alguien (Monterroso, Letra). 

Asimismo se pueden construir con subordinadas de sujeto los verbos de afección o de reacción afectiva (Contextos que imponen el modo subjuntivo), es decir, los que manifiestan que alguien, representado por el objeto indirecto, experimenta alguna sensación física o emocional: Me molesta que hagas ruido; ¿Les gusta bailar? Cabe añadir los que expresan el proceso de venir algo al pensamiento, como en Que fuera un cadáver no me entraba en la cabeza (Martínez, Evita) o en Se le ocurrió que subieran al World Trade Center (Quesada, Banana). 

Los verbos ser, estar, parecer y resultar construidos con atributos que expresan nociones diversas, algunas coincidentes con las mencionadas en apartados anteriores, admiten fácilmente subordinadas de sujeto: 

Es cierto al espacio que hace seis meses me dejó a la niña colgada de un gancho (Délano, Cuentos); Estaba claro que las gentes del Movimiento no aceptaban la Monarquía (Anson, Don Juan); Resulta obvio que tu mamá tenía razón (Aguilar Camín, Error). 

También las admiten los verbos transitivos cuando intervienen en construcciones de pasiva refleja: Se dice que te casas; Se comentó que era muy rico; En esa evocación del Nido de Cóndores, se prueba que el epíteto es epíteto justamente (Herrero Mayor, Diálogo). 

La posición más natural de las subordinadas sustantivas de sujeto es la que sigue al predicado. Ese orden puede alterarse por razones de énfasis: Que sea policía no significa nada, porque los hay buenos y malos (Grandes, Aires). La posición que sigue al predicado es la única opción en los enunciados atributivos sin verbo expreso: ¡Qué bien que salga el sol!; Cierto que se trata de un argumento débil; Lástima que sea tan tarde; ¡Imposible que no lo sepa! Véase también Aspectos sintácticos de las oraciones exclamativas.

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