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Las interrogativas indirectas

Se llaman tradicionalmente interrogativas indirectas las subordinadas sustantivas encabezadas por los pronombres, determinantes o adverbios interrogativos (o por los grupos sintácticos que forman), o bien por la conjunción subordinante si. Son interrogativas indirectas todas las oraciones subrayadas en Pregúntale si quiere venir con nosotros; No sé qué hacer; Depende de con quién tengamos que ir; Averiguaremos quién envió la carta; Está pendiente de a qué hora empieza el partido. Sin embargo, solo la primera de ellas remite formalmente a una interrogativa directa, como muestra su equivalente en estilo directo Pregúntale: ¿Quieres venir con nosotros? El término interrogativa indirecta no se toma, pues, en sentido literal, puesto que solo algunas de ellas reproducen el discurso directo. Las interrogativas indirectas implican o evocan algún tipo de elección, de acuerdo con lo dicho en Clases de subordinadas sustantivas. Así pues, no se pregunta nada en la oración Todo depende de dónde esté el documento, pero se expresa en ella que algo está en función de la opción que resulte ser cierta. Las interrogativas indirectas pueden ser totales o parciales. Las primeras están encabezadas por la conjunción interrogativa si (No sé si sucedió); las segundas, también llamadas pronominales, lo están por los pronombres y determinantes interrogativos (quién, qué, cuál, cuánto o sus variantes de género y número), por los adverbios interrogativos (cómo, dónde, adónde, cuánto, cuándo) o por los grupos sintácticos que estas palabras constituyen: para qué autor, cuánto café, desde dónde. Las interrogativas indirectas parciales implican siempre la especificación de un determinado elemento nominal. Estos son, entre otros, la persona en quién, el momento o el período en cuándo, la manera en cómo, el lugar en dónde, la cantidad o el número en cuánto, etc. 

Al igual que las sustantivas enunciativas, las interrogativas indirectas pueden desempeñar la función de sujeto, como en Me da igual quién gobierne este país (Proceso [Méx.] 13/10/1996); la de complemento directo: Pregúntale si quiere tomar una copa, Billie (Pitol, Juegos); y la de término de preposición en los complementos preposicionales, sean del verbo, como en Eso depende de dónde quieras quedarte (Bryce Echenique, Magdalena); del nombre: Siempre he abrigado la duda de si hubiera llegado a ser un buen actor (Boadella, Memorias); del adjetivo: Está pendiente de quién circula a su derredor (Nuevo Herald 24/7/2000); o de ciertos adverbios: independientemente de quién acuda a la llamada. No deben confundirse estos casos, en los que toda la subordinada es el término de la preposición (No habló de qué pensaba hacer), con aquellos otros en los que el término de la preposición es el grupo que contiene el interrogativo, como en No sé a qué libro te refieres. En el primer caso se puede sustituir la interrogativa por un pronombre, como en No habló de ello; en el segundo, la preposición (a) es requerida por el verbo de la subordinada (referirse). Esta (a qué libro te refieres) ejerce la función de complemento directo y, en consecuencia, se sustituye por el pronombre lo (No lo sé, en lugar de *No sé a ello). No son imposibles las construcciones con interrogativa indirecta en las que confluyen dos preposiciones, una dependiente del predicado principal y otra del subordinado, como en Depende de a quién le corresponda el papel de víctima (Satué, Desierto); Infórmese de los hábitos de Espinet, de con quién se encontraba o citaba en el club, de con qué compañeros jugaba (Giménez Bartlett, Serpientes). Se evita, sin embargo, la confluencia de dos preposiciones iguales: *Eso depende de de quién quieras hablar. 

Las interrogativas indirectas totales se han denominado también dubitativas, pero les corresponde más propiamente el término disyuntivas, ya que se introduce en ellas la elección entre dos opciones. Se dividen en interrogativas de sí o no e interrogativas alternativas. Las primeras introducen dos opciones contrapuestas, como en No sé si vendrá hoy el cartero (o no); las segundas, una elección abierta entre elementos paralelos, pero no necesariamente opuestos en términos lógicos, como en No sé si el cartero vendrá hoy o mañana. 

La disyunción que el segmento o no establece afecta en las interrogativas totales de sí o no al contenido de dos proposiciones, una afirmativa y otra negativa (en el ejemplo del apartado anterior, ‘Vendrá hoy el cartero’ y ‘No vendrá hoy el cartero’). Tal segmento suele quedar implícito. Si aparece —solo o con el verbo— no cambia el significado de la oración, pero se añade un énfasis mayor: 

Modi car el sistema de juego dependerá de si sigue o no sigue el brasileño (ABC 22/7/1997); Ignoro si está o no está resignado a su muerte (Rojas, C., Hidalgo); Es curioso, nunca está claro en la batalla si matas o no matas (Chamorro, E., Cruz). 

En las interrogativas alternativas (No sé si el cartero vendrá hoy o mañana) se coordinan unidades sintácticas menores que la oración (hoy y mañana en el ejemplo), pero se interpretan también como la coordinación de dos proposiciones (‘El cartero vendrá hoy’ y ‘El cartero vendrá mañana’), sin que ello implique un proceso de elipsis (La coordinación simple con la conjunción o). 

En las interrogativas indirectas parciales se elide a veces el segmento que sigue al grupo interrogativo (Diferencias en el funcionamiento de relativos, interrogativos y exclamativos) cuando esa información ya se ha presentado en el enunciado anterior: 

Oyó cuando se le perdían los pasos: aquellos huecos talonazos que había venido oyendo quién sabe desde cuándo (Rulfo, Llano); Yo creo haber visto esa cara en alguna parte... sí... pero no recuerdo dónde (Galdós, Episodios); No sé dónde estuviste anoche, ni con quién (Chacón, Voz). 

Estas oraciones se suelen llamar interrogativas indirectas truncadas. El segmento elidido es todo el resto de la oración, en lugar de solo el sustantivo. Así, en la oración Dicen que gana bastante dinero, pero nadie ha averiguado cuánto, no se sobrentiende solo el sustantivo dinero, ya que es anómala la expresión *averiguar dinero. También justifica la presencia de una oración el hecho de que el verbo aparezca en singular incluso si el interrogativo muestra rasgos de plural, como en Tiene problemas, pero no está [singular] claro cuáles [plural] exactamente. 

No hay propiamente interrogativas indirectas, ni por tanto oraciones truncadas, en ciertos segmentos interrogativos de interpretación inespecífica: 

Supe que había emigrado a no sé dónde (Rivera, Vorágine); Cuando salgamos, si es que salimos, en primavera o Dios sabe cuándo, habrá que recomenzar todo de nuevo (Uslar Pietri, Visita); La gente espera no sabe qué milagro (Martínez, Evita). 

Tales segmentos pueden desempeñar varias funciones: adjunto en Lo había leído no sé dónde; objeto directo en Estaba haciendo Dios sabe qué; modificador indefinido del nombre en Estaba leyendo no te imaginas qué libro, etc. Estas expresiones no son, sin embargo, unidades enteramente lexicalizadas, ya que pueden presentar variaciones: ya te imaginas cómo, ya puedes imaginarte cómo, ya te imaginarás cómo, etc. 

No todos los predicados admiten interrogativas indirectas. Los que las aceptan están vinculados con el concepto de ‘información’. Expresan, en particular, diversas acciones, estados y procesos relativos a su solicitud (demandar, preguntar), su posesión (estar seguro, recordar, saber), su adquisición (adivinar, aprender, averiguar, comprender, darse cuenta, deducir, descubrir, dilucidar, enterarse, informarse, interesarse, observar, predecir, reconocer, así como los verbos de percepción ver, notar, observar, oír, sentir), su ausencia o inestabilidad (desconocer, dudar, ignorar, olvidar, poner en duda, preguntarse, ser un misterio), su transmisión o manifestación (aludir, anunciar, avisar, comunicar, contestar, decir, explicar, hablar, indicar, informar, revelar), su pertinencia (dar igual, importar, ser fundamental, ser irrelevante), su creación o fijación (acordar, decidir, determinar, especificar, establecer), su valoración (criticar, elogiar, {estar~dejar~tener} claro, ser evidente) o su subordinación a algún factor: {a la ~ en} espera (de), depender (de), en función (de), independientemente (de), según, etc. Entre los predicados de pensamiento, unos las admiten (imaginarse, pensar), pero no otros (creer). Estos grupos semánticos se mantienen cuando el elemento subordinante no es un verbo, sino un sustantivo (duda), un adjetivo (indeciso) o una preposición (según). 

En la mayor parte de los casos los predicados que admiten interrogativas indirectas aceptan tanto las totales como las parciales. No obstante, algunos rechazan las segundas. Contrastan, en efecto, Dudo si llegaré a tiempo y *Dudo quién la mató. Es más raro el caso contrario, que pone de manifiesto el verbo sospechar: Sospechamos {quién robó ~ *si robaron} los documentos. 

No se consideran interrogativas indirectas, sino relativas de pronombre indefinido tónico, las introducidas por los verbos haber y tener en construcciones como No hay de quién fiarse o No tenía dónde dormir. Se analizan estas oraciones en El relativo quien y el interrogativo-exclamativo quién, El infinitivo en las oraciones subordinadas de relativo​​​​​​​. Es más controvertido si se han de considerar o no interrogativas indirectas las subordinadas dependientes de los verbos llamados intensionales, como buscar o encontrar (Factores externos que determinan la (in)especificidad​​​​​​​ y Inductores modales en las subordinadas relativas): Habían doblado la guardia y por pasadizos y escaleras circulaban soldados armados, buscando a quién disparar (Vargas Llosa, Fiesta); Quise conservar mis versos y encontrar a quién leerlos (Jodorowsky, Danza). La razón estriba en que estos verbos admiten subordinadas sustantivas: No me interesa el final feliz pero sí busco que haya luz, aunque sea una, al final de la historia (Caretas 3/8/1995). 

Con los predicados que admiten como complementos tanto oraciones como grupos nominales, se pueden dar alternancias entre interrogativas indirectas y relativas sin antecedente expreso (libres o semilibres), unas veces con diferencias marcadas de significado (No te imaginas quién vino ayer, frente a Me imaginaba bien a quien me habían descrito tantas veces), pero otras veces sin apenas diferencias: No sé lo que hizo ~ No sé qué hizo. Estas alternancias pueden verse afectadas cuando el predicado solo es compatible con determinadas clases de grupos nominales. En efecto, como saber no admite objeto directo de persona, es posible la interrogativa indirecta No sabemos a quién elegirán, pero no la relativa correspondiente: *No sabemos a quien elegirán. Por su parte comer, que se construye con complementos directos que aluden a cosas materiales, admite relativas libres (Come lo que quieras), pero no interrogativas (*Come qué quieres). Recuérdese, en relación con estas alternancias, lo apuntado en Concepto de subordinada sustantiva y propiedades que las distinguen

Se denominan habitualmente interrogativas encubiertas (también grupos nominales de interpretación interrogativa) los grupos nominales que se entienden como oraciones interrogativas indirectas sin serlo propiamente, como en No sé tu teléfono (por ‘No sé cuál es tu teléfono’); ¿Me puede usted decir la hora? (por ‘¿Me puede usted decir qué hora es?’); Pregúntale su opinión (por ‘Pregúntale cuál es su opinión’), etc. Esta interpretación es particularmente frecuente cuando el grupo nominal contiene una oración de relativo, como en No sé la hora que preferirá o Depende del autor que elijas. La interpretación interrogativa tiene en estos casos repercusiones sintácticas. Por una parte, el grupo nominal se sustituye a menudo por pronombres neutros (No lo sé; Depende de eso), aunque no en todos los casos (Dime la razón que te convence más > Dímela); por otra, es habitual que todo el grupo se interprete con estructura proposicional, lo que hace necesaria la presencia de la subordinada (nótese que esta no es optativa en No sé las personas que habrán llamado). Como cabría esperar, las construcciones que se describen pueden originar secuencias ambiguas en función de que el grupo nominal se interprete o no como interrogativa encubierta. En efecto, quien dice No me acuerdo de la capital de Croacia puede querer decir que no recuerda la ciudad misma, que quizás visitó antes, o bien que no recuerda el nombre de esa ciudad (es decir, ‘cuál es la capital de Croacia’).

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