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Dequeísmo y queísmo

Se llama dequeísmo al uso incorrecto de la secuencia de que en las subordinadas sustantivas cuando la preposición de no está gramaticalmente justificada, como en Creo de que tienes razón por Creo que tienes razón. Se denomina queísmo la supresión, también indebida, de la preposición que precede a que, como en Estoy seguro que lo sabes por Estoy seguro de que lo sabes o en Confío que venga por Confío en que venga. El dequeísmo y el queísmo se han extendido de forma desigual en el mundo hispánico, más en la lengua oral que en la escrita y algo más en el español americano que en el europeo, aunque se documentan ampliamente en ambos. A pesar de esta difusión, ni el queísmo ni el dequeísmo gozan de prestigio en la lengua culta, por lo que se recomienda evitar ambos fenómenos. En todo caso, el queísmo se percibe como una anomalía menos marcada que el dequeísmo. Como las secuencias dequeístas y queístas están repetidamente atestiguadas, no se usará aquí el asterisco para marcarlas. Recuérdese que este signo se reserva en la presente gramática para las expresiones no documentadas. 

Se registra el dequeísmo en las subordinadas sustantivas de sujeto y de complemento directo: Es seguro de que se enteró; Pensamos de que es mejor; Mi opinión es de que era escrita por los Diputados presos o por alguna de las logias masónicas (Ortiz-Armengol, Aviraneta). El hablante dequeísta parece requerir para la oración posverbal una marca más fuerte de subordinación que la conjunción que. Así, estos hablantes construyen secuencias como Creo de que llegaremos a tiempo, pero no forman otras como *Creo de eso, sino Creo eso o Lo creo, en lo que coinciden con los no dequeístas. Para los usos incorrectos de la preposición de con infinitivo (Se le veía de venir; Lo oí de cantar), véase El infinitivo en las oraciones subordinadas sustantivas

Los verbos que se construyen con preposición cuando introducen un complemento nominal (Confío en su venida) suelen mantenerla cuando el complemento es una subordinada sustantiva (Confío en que vengan). Los que se construyen sin preposición en un caso (Dijo la verdad ) hacen lo propio en el otro (Dijo que vendría). Son raras las asimetrías que se dan en estos paralelismos. Así, necesitar admite optativamente la preposición ante complementos nominales, como en Necesito (de) tu comprensión, pero da lugar a oraciones dequeístas si la preposición se mantiene ante la subordinada: Necesito de que me comprendas. Es similar el caso de sospechar, que da lugar a una secuencia dequeísta si el complemento es oracional (Sospechaba de que la espiaban), pero no si es nominal (Sospechaba de sus vecinos). En el segundo caso sospechar se acerca a ‘desconfiar’, mientras que en el primero equivale a ‘tener la sospecha de’. 

Construido con complemento nominal, el verbo advertir introduce la preposición de cuando significa ‘informar’ o ‘anunciar’ (Nos advirtieron del peligro), pero no cuando significa ‘percibir’ (Advirtió su presencia). Con complementos oracionales se encuentran las dos variantes. La norma predominante en América evita la preposición: El chofer nos advirtió que, como la espera había sido tan larga, teníamos que discutir de nuevo la tarifa (Vargas Llosa, Tía). En España se extiende la alternancia a los casos en que advertir significa ‘avisar con amenazas’: Marí y Aina Vidal fueron advertidos de que si rompían la disciplina de voto podrían ser sancionados y se les pediría el escaño (Mundo [Esp.] 15/6/1996). El verbo avisar muestra un comportamiento similar al de advertir. 

Es frecuente que un mismo verbo tenga usos pronominales con complementos de régimen (Se extraña de que digas eso; Me alegro de que te guste) y otros no pronominales solo con sujetos (Le extraña que digas eso; Me alegra que te guste). Los hablantes que confunden ambas construcciones forman secuencias dequeístas o queístas. Ejemplifican el dequeísmo oraciones como Le extraña de que digas eso; Me alegra de que te guste o Lamentábamos de que se hubiera portado así (en lugar de las formas correctas Le extraña que...; Me alegra que... o Lamentábamos que...). El queísmo está presente en oraciones como Nos lamentábamos que se hubiera portado así y Se olvidó que era su cumpleaños (en lugar de Nos lamentábamos de que... y Se olvidó de que...). En otras ocasiones, la forma pronominal conlleva un cambio de significado: acordar que... ‘llegar a un acuerdo’ (con objeto directo), frente a acordarse de que... ‘recordar’; asegurar que... ‘afirmar con certeza’, frente a asegurarse de que... ‘adquirir la certeza’; preocupar a alguien que... ‘sentirse preocupado por’, frente a preocuparse de que... ‘poner interés o cuidado en’. 

Con algunos verbos son igualmente correctas las construcciones subordinadas sustantivas con que o con de que, sin que se observen cambios de significado relevantes, como se observó en el caso de advertir en el español americano. Ilustra también esta pauta el verbo informar. En América es igualmente mayoritaria la opción sin que (informar que... > informarlo); en España alternan informar que e informar de que, aunque en la sustitución mediante pronombre se prefiere informar de ello. He aquí ejemplos de esta alternancia: 

Y no, la monitora no había informado de que aquella mañana hubiera cogido el autobús (Grandes, Aires); Urdaneta le había informado que no se había terminado todavía la investigación (Alape, Paz); La policía que atendió en el momento a la princesa informó que estaba grave (Caras 1/9/1997). 

Las dos variantes se documentan, también sin diferencia en el sentido, con el verbo dudar: Nunca hemos dudado de que las noticias se las inventa Ernesto (Umbral, Leyenda); Nadie dudaba que fuese el criminal (Belli, Mujer). Hay, en cambio, queísmo en apostar que por apostar a que (cuando significa ‘hacer apuesta’; si significa ‘dar por seguro’, no introduce a); confiar que por confiar en que; estar de acuerdo que por estar de acuerdo con que; insistir que por insistir en que. 

Se obtienen también alternancias de presencia y ausencia de preposición con los sustantivos que se construyen con determinados verbos de apoyo (§ 1.5.2e), como darse cuenta, dar la casualidad, tener la seguridad, tomar conciencia, dar la impresión, etc. En la opción mayoritaria (además de recomendada), se elige de en estos casos ante la subordinada sustantiva (Se dio cuenta de que lo habían engañado), por tanto como si la estructura fuera nominal: Se dio cuenta de {la verdad ~ ello}. Las variantes queístas (Se dio cuenta que lo habían engañado) se deben probablemente a que los hablantes interpretan darse cuenta y expresiones similares como formas verbales unitarias, resultado de integrar semánticamente el sustantivo cuenta en el verbo. No obstante, si el sustantivo se interpreta como complemento directo (No se dio cuenta > No se la dio), queda sin función sintáctica la oración subordinada en la variante queísta: Se dio cuenta que lo habían engañado. Las subordinadas sustantivas pueden ejercer la función de sujeto con los predicados dar miedo, dar pena, dar vergüenza o dar apuro. Son, por tanto, aceptables Me da miedo que digas esas cosas (la subordinada es sujeto) y también Me da miedo de que digas esas cosas (la subordinada forma parte del complemento de miedo). Las construcciones adjetivales estar seguro que, estar convencido que o ser consciente que son queístas y presentan los mismos problemas de interpretación sintáctica que acaban de señalarse. 

Se traslada a veces el dequeísmo a ciertas locuciones conjuntivas, como de manera de que por de manera que o a medida de que por a medida que. No hay dequeísmo, en cambio, cuando la preposición introduce el complemento oracional de un adverbio, como los subrayados en encima de que, aparte de que, luego de que, antes de que, después de que o enseguida de que: Encima de que le ayudas, protesta.

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