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Relativas libres o semilibres encabezadas por una preposición

Las relativas libres o semilibres pueden ir encabezadas por una preposición, incluso cuando ejercen la función de sujeto. Esta pauta sintáctica es más frecuente en la lengua oral que en la escrita: Con quien sale tu hermana fue novio mío; A veces, en quien menos confías te asombra; Adonde nos llevaron no era el lugar más adecuado; A quien le diste el encargo es un mequetrefe. No se trata, sin embargo, de sujetos con preposición, puesto que esta corresponde al verbo subordinado. En la mayor parte de tales construcciones se interpreta un antecedente genérico. Así, la oración A quien pisoteen estas piernas o ahoguen estos brazos, va a saber lo que es morir (Martín Recuerda, Arrecogías) admite la paráfrasis Aquel a quien pisoteen estas piernas, sea el que sea... Se recomienda sustituir estas relativas libres encabezadas por preposición en función de sujeto (Con quien sale tu hermana fue novio mío) por las que presentan antecedentes expresos (El muchacho con el que sale tu hermana fue novio mío) o por las relativas libres no preposicionales (El que sale con tu hermana fue novio mío). 

Las relativas libres y semilibres encabezadas por una preposición presentan restricciones cuando ejercen la función de complemento directo. No se omite, en efecto, el antecedente subrayado en Ya tengo eso a lo que te referías o A menudo guardamos aquello de lo que podemos prescindir, lo que impide la aparición de relativas semilibres en estos contextos. Los verbos haber y tener pueden, no obstante, construirse con objetos directos formados por relativas inespecíficas de infinitivo encabezadas por una preposición. La oración No hay de quién fiarse equivale, en efecto, a No hay ninguna persona de la que pueda uno fiarse. No deben confundirse estos ejemplos con los que presentan la preposición fuera de la subordinada, como en ontrataremos a quien demuestre capacidad suficiente. 

La preposición externa a la relativa libre puede coincidir con la que esta encabeza. Este solapamiento o traslape de preposiciones es sistemático cuando ambas introducen complementos directos o indirectos, como en Entiendo que mintió usted para defender al hombre que asesinó a quien usted llama su amigo (Ruiz Safón, Sombra) o en Uno se lo daba a quien el otro se lo quitaba. Nótese que la preposición a tiene doble oficio en estos ejemplos, ya que marca a toda la oración de relativo como complemento directo o indirecto de los verbos asesinar y dar, respectivamente, pero también a los pronombres relativos contenidos en las subordinadas, que desempeñan esa misma función respecto de los verbos llamar y quitar. El español rechaza la repetición de la preposición para marcar estos constituyentes por separado (*... asesinó a al que..., *... daba a a quien...). También se fusionan las dos preposiciones en una sola cuando, además de las preposiciones, coinciden los verbos que las introducen, como en Piensa por un momento en lo que yo estoy pensando (no *en en lo que...). Cuando coinciden las preposiciones, pero no los predicados regentes, se evita con frecuencia el solapamiento construyendo la relativa con antecedente: Eso es parecido al asunto al que me refiero; Me limito a hablar de aquello de lo que me acuerdo. 

Puede omitirse la preposición a ante el relativo donde cuando el verbo de la oración principal se construye con un complemento argumental que expresa meta o dirección, como en Iremos {donde ~ adonde ~ a donde} digan ustedes o en No le hablaré, ni volveré a mirarla, pero déjeme ir donde no tenga que cerrar los ojos en el coro para velar mi miedo y mi vergüenza (Fernández Santos, Extramuros). Para expresar la ubicación, alternan donde vivo y en donde vivo, pero es más frecuente la primera variante. Sobre el uso incorrecto de adonde por donde, como en Se quedó adonde le dijeron, véase Los relativos donde y adonde y los interrogativos-exclamativosdónde y adónde.

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