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Verbos pronominales y voz media

Se llaman verbos pronominales los que contienen en su conjugación formas pronominales átonas con rasgos de persona: arrepentirse, cansarse, marearse. Entre el sujeto y el pronombre átono se establece concordancia de número y persona, como se observó en Tipos de se. Así pues, los tres segmentos subrayados concuerdan en la primera persona del singular en Yo me canso; en la segunda del singular en Tú te arrepientes ~ Vos te arrepentís, y en la tercera del plural en Ellas se mareaban. Los verbos doblemente pronominales se construyen con dos pronombres átonos: un pronombre dativo, que admite las tres personas, y una forma de tercera persona que concuerda con el sujeto: Se {me ~ te ~ le ~ nos…} ha ocurrido una idea.

Los verbos pronominales contienen pronombres átonos como parte de su estructura morfológica. Aunque a veces se ha designado la estructura gramatical que corresponde a estas unidades con el término voz media, se evitará aquí esta denominación, ya que los pronombres átonos no se asimilan a los morfemas flexivos. Se prefiere en su lugar la expresión construcción media aplicada a las oraciones intransitivas que expresan cambio de estado, sea con verbos pronominales (Se secan los campos) o no pronominales (Crece la hierba). Se distinguirá también entre la interpretación media de una oración refleja (Me mojé ‘Resulté mojado’) y la lectura reflexiva, de significado activo (Me mojé ‘Vertí algún líquido sobre mí mismo’). 

El morfema pronominal átono que caracteriza a los verbos pronominales no es argumental, por lo que no le corresponde propiamente una función sintáctica. Así, el morfema se no constituye el complemento directo de despertar en El ni o se despertó, sino un segmento que forma parte de la constitución léxica del verbo despertarse. Los mismos pronombres pueden ser también reflexivos, y en tal caso se interpretan como argumentos. De esta forma, la oración e secó puede ser reflexiva (Se secó con una toalla) o media (Se secó al sol). Ciertos índices permiten distinguir estas interpretaciones. Por ejemplo, las estructuras de doblado pronominal (Se llama a sí mismo Campeón Los pronombres reflexivos) solo son compatibles con la interpretación reflexiva (de cáracter activo, como se ha señalado), mientras que complementos como por sí solo (y a veces también por sí mismo) eligen la interpretación media, como en a puerta se abrió por sí sola o [...] una puerta que parece que se mueve por sí misma, que no hay que abrirla (Chacel, Barrio). Por otra parte, los adverbios agentivos son compatibles con las pasivas reflejas incluso cuando se omite el agente (El complemento agente​​​​​​​ y Características fundamentales​​​​​​​), como en Se hundió el barco deliberadamente, es decir, ‘Fue hundido’, pero los verbos pronominales los suelen rechazar. Los admiten, sin embargo, algunos que expresan acciones controladas por el que las lleva a cabo, como en Se levantó deliberadamente de la cama.

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