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Tipos de verbos pronominales

Los verbos pronominales pueden analizarse de acuerdo con tres criterios: el morfológico, el sintáctico y el semántico. El criterio morfológico permite dividir los verbos pronominales en pronominales inherentes y pronominales alternantes. Los primeros carecen del correlato no pronominal. Así, arrepentirse no alterna con arrepentir, por lo que no se usa en la forma *yo arrepiento, *tú arrepientes, etc. Entre los verbos de este grupo abundan los que se construyen con complemento de régimen. Se marca entre paréntesis la preposición que introducen: 

abalanzarse (sobre), abstenerse (de), adentrarse (en), arrepentirse (de), atenerse (a), atreverse (a~con~contra), dignarse (a), enterarse (de), esforzarse (en~por), incautarse (de), inmiscuirse (en), jactarse (de), obstinarse (en), querellarse (contra) 

Los verbos pronominales alternantes, que constituyen el grupo mayoritario, poseen variantes no pronominales intransitivas, como en a violencia recrudece (en las áreas chilena, andina y rioplatense) o, más frecuentemente, transitivas: Los campos se secan [secarse, verbo pronominal] ~ El sol seca los campos [secar, verbo transitivo]. 

De acuerdo con el criterio sintáctico, muchos verbos pronominales se construyen con un solo argumento, como en os campos se secaron, mientras que otros introducen complementos de régimen que alternan con el objeto directo de sus variantes transitivas: decidir algo ~ decidirse a algo; despedir a alguien ~ despedirse de alguien; lamentar algo~lamentarse de algo; olvidar algo~olvidarse de algo. Algunos verbos pronominales transitivos alternan con variantes transitivas no pronominales: creerse los infundios~creer los infundios, pero estos pronombres son interpretados también como dativos de sentido enfático (Dativo ético y dativo concordado). No existe acuerdo entre los gramáticos sobre cuál de estos análisis es el más adecuado. A favor de la interpretación de se como morfema de verbo pronominal se ha aducido que su presencia es forzosa en expresiones como jugarse la vida, perderse el partido, saltarse una página.

Por lo que se refiere al criterio semántico, la mayor parte de los verbos pronominales denotan cambios de estado de diferente naturaleza: de lugar o de posición (acostarse, agacharse, alejarse, levantarse, sentarse, volverse); de forma, presencia, apariencia o aspecto externo (acortarse, estrecharse, ocultarse, vaciarse); de consistencia, entereza o propiedad (agriarse, apagarse, arrugarse, mancharse, oxidarse, romperse); de estado anímico, emocional o de conciencia (alegrarse, entristecerse, molestarse, preocuparse), y de otras muchas cualidades y estados relativos a la naturaleza, física o no, de personas o cosas (ablandarse, calentarse, congelarse, rizarse, secarse). Se ajustan, pues, a pautas semánticas relativamente firmes. El que estos verbos no expresen acciones que exijan intervención externa explica que abrirse o cerrarse se usen como verbos pronominales, pero no inaugurarse o clausurarse El verbo cortarse es pronominal cuando se aplica a una salsa (Se cortó la mahonesa oración media), pero no lo es cuando requiere un agente externo, como sucede en las pasivas reflejas (Se cortó el pan). 

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