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Semejanzas y diferencias entre pasivas reflejas e impersonales reflejas

Las pasivas reflejas y las impersonales con se son estructuras sintácticas en las que se suele ocultar un argumento (Tipos de se). Las pasivas reflejas contienen un grupo nominal expreso o tácito —el sujeto paciente— que concuerda con el verbo: El problema se planteó bien En cambio, las impersonales carecen de un segmento nominal susceptible de concordar con el verbo: Se trabajó poco en el problema. Estas estructuras pueden llegar a construirse con los mismos verbos, siempre que los transitivos admitan usos intransitivos, como muestra el contraste entre Se disparaba incesantemente la munición (pasiva) y Se disparaba incesantemente contra el enemigo (impersonal). Sin embargo, son posibles las impersonales reflejas con verbos transitivos, como se verá en los apartados siguientes. 

En el español europeo y en algunas variantes del español americano las pasivas y las impersonales presentan cierta tendencia a la distribución complementaria, puesto que cada una de estas clases de oraciones se usa en estructuras sintácticas en las que se rechaza la otra. Aun así, la distribución complementaria es imperfecta en el español andino, chileno y rioplatense, como se explicará más adelante. Los grupos nominales de nidos que designan personas se construyen con a cuando son complementos directos, como Saludaron a los dos maestros. Estas expresiones no aparecen como sujetos de las pasivas reflejas (*Se saludaron los dos maestros, agramatical en su acepción pasiva, no como oración recíproca), pero pueden ser complementos directos de las impersonales con se: Se saludó a los dos maestros. Al contrario, los complementos directos que se construyen sin a (Atendieron las protestas) no funcionan normalmente, en varias área lingüísticas, como complementos directos de las impersonales, pero resultan naturales como sujetos de las pasivas reflejas: Se atendieron las protestas. Son, pues, normales los siguientes contrastes: 

Se atendieron las protestas (pasiva refleja) ~ Se atendió a los que protestaban (impersonal refleja); Se valora el trabajo ~ Se valora a los trabajadores; Se aprobó el concurso ~ Se aprobó a los concursantes; Se respetan las fiestas ~ Se respeta a los festejantes.

Los complementos directos de persona construidos en plural y sin artículo en las oraciones activas pueden pasar a sujetos pacientes de las pasivas reflejas, ya que no está presente la preposición a en las correspondientes variantes activas: Contrataron excelentes jugadores; Es difiícil encontrar personas así; Están buscando analistas de sistemas. Resultan, pues, naturales oraciones como En la prensa periódica se necesitan hombres expeditos, no refinados (Palacio Valdés, Novelista) y Otra cosa es cuando se tienen hijos (Delgado, Mirada). Lo mismo ocurre con los sujetos pacientes de las pasivas reflejas que se refieren a cargos, puestos y otros atributos de quien los ejerce, como en Todavía se tiene que nombrar el nuevo embajador en el Perú o en Ahora se elegirán los representantes sindicales.

Los cruces entre las dos construcciones reflejas en las oraciones que llevan complementos introducidos por la preposición a dan lugar a estructuras híbridas incorrectas, como Se premiaron a los mejores alumnos; Se buscan a los culpables, en lugar de Se premió a los mejores alumnos; Se busca a los culpables. Esta incorrección es especialmente frecuente en las oraciones de relativo (una convocatoria de la que se han excluido injustamente a varios solicitantes) y con verbos de denominación y de juicio: Se llaman askenazis a los judíos que proceden del centro y el este de Europa.

La distribución complementaria es imperfecta, sobre todo porque las pasivas reflejas y las impersonales pueden alternar con los mismos verbos y los mismos grupos nominales. Se obtienen así pares como Se {firmarán~ firmará} los acuerdos en los próximos días; esas luces que se {ve~ven} a lo lejos; las consignas contra el gobierno que se {coreaba~coreaban} en la manifestación. La opción en singular (impersonal refleja) es algo más común, proporcionalmente, en el español americano que en el europeo, pero se registra en ambos. En el español del Río de la Plata, Chile y los países andinos, y —menos frecuentemente— también en el de otras variedades del español americano, las impersonales reflejas con objeto directo de cosa no rechazan los pronombres átonos. Alternan así, hablando de ciertos documentos, Se los firmará en los próximos días (impersonal con se) y Se firmarán en los próximos días (pasiva con se de sujeto tácito). 

La alternancia entre pasivas reflejas e impersonales no está únicamente en función de los factores geográficos mencionados, sino que puede presentar diferencias semánticas. En la oración impersonal refleja contenida en el grupo nominal esas luces que se ve a lo lejos se pone el énfasis en el sujeto tácito, es decir, en la persona que percibe algo, mientras que con la pasiva refleja correspondiente se focaliza el paciente, por tanto lo visto: esas luces que se ven a lo lejos. Por otra parte, en las construcciones formadas con grupos nominales referidos a cosas, la pasiva refleja es la opción menos sujeta a restricciones. Así, aparece con frecuencia la impersonal con complemento de cosa en los anuncios (Se alquila habitaciones; Se vende helados; Se arregla muebles de caña), pero se suele requerir la concordancia cuando se modifican los tiempos verbales (es anómala Se alquiló varias habitaciones), cuando se agregan determinantes (resulta rara Se vende estos pisos) o cuando se alterna la posición del complemento directo de cosa (*Varias habitaciones se alquilaba). De acuerdo con ello, se recomienda el uso de la pasiva refleja en las construcciones que responden a las características señaladas. 

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