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Interpretación de las oraciones impersonales con se

Desde el punto de vista semántico, las construcciones impersonales con se suelen dividirse en dos grupos: las genéricas o medioimpersonales y las existenciales o episódicas. Las primeras se construyen en tiempos imperfectivos (El aspecto verbal. Sus clases. El aspecto morfológico) y admiten paráfrasis formadas con sujetos como la gente, uno y otras expresiones análogas, como en De eso no se debe hablar; Todos los domingos por la mañana se acudía a misa, o en Nena, solo se vive una ve (Delibes, Mario); hora en verano se duerme bien en cualquier parte (Sánchez Ferlosio, Jarama). Las impersonales existenciales o episódicas admiten, por el contrario, tiempos perfectivos: No se volvió sobre ese asunto El hablante suele tener presente en ellas al agente, que no puede o no quiere identificar: que se habló de ello, pero no sabría decir quién lo mencionó; Se le recibió y se le atendió con toda cortesía; Recordó el comentario de su madre cuando se habló de aquello (Pitol, Juegos). Las existenciales no se forman con verbos copulativos: Allí se {era ~ fue} feliz ni aparecen en las oraciones pasivas: cuando se {es ~ fue} detenido por la policía.

En las oraciones impersonales con se queda velado el participante activo (Se trabaja) o pasivo (Si se es golpeado) en algún estado de cosas. Ese sujeto tácito se interpreta como un argumento del verbo referido a personas. No admiten impersonales reflejas, por tanto, los verbos que rechazan los sujetos de persona (como llover, ocurrir, rielar o transcurrir), de modo que si se construyen oraciones como Se ladra o Se gruñe, será para describir comportamientos humanos, no animales. Las impersonales con se son también incompatibles con las oraciones de verbo pronominal (Uno se arrepiente ~ *Se se arrepiente) por la constricción que impide la presencia de dos pronombres átonos idénticos en cualquier estructura sintáctica (Posición de los pronombres átonos en estructuras complejas). 

Las impersonales con se pueden incluir o excluir al hablante. Así, el que dice e trabaja mucho en esta oficina puede estar o no entre los que trabajan en ella. Se diferencian en este punto de las impersonales de sujeto tácito en tercera persona de plural (Trabajan mucho en esta oficina), que excluyen al que habla. En este sentido, las impersonales con se se aproximan a las oraciones construidas con el pronombre uno, que pueden también incluir al hablante, como en Increíble, me dije, por donde uno va se encuentra con latinoamericanos (Bryce Echenique, Martín Romaña). 

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