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Impersonales formadas con otros verbos

Los verbos oler, apestar y otros semejantes admiten usos impersonales, sobre todo, aunque no necesariamente, si se construyen con complementos locativos, como en Aquí huele a rancio; En tu cuarto apesta a tabaco; Al asomarme a la ventana noté que olía a tierra mojada, o en ¡Por mi vida, que huele a porqueta asada! (Delicado, Lozana). Se ha observado repetidamente que, sin ser sujetos, estos complementos denotan los lugares en que se producen, o que producen, las sensaciones que se mencionan. Por otra parte, si se omiten han de sobrentenderse a partir del discurso precedente, lo que los diferencia notablemente de otros complementos adjuntos. 

Los verbos decir, poner y constar, en algunos de sus usos, aparecen asimismo en oraciones impersonales cuando se refieren al contenido que se expresa en un texto: Aquí dice que es obligatorio; En este documento pone que…, o en En una sola noche perdió el príncipe Don Carlos en el juego que llamaban el clavo cien escudos de oro, según consta en la declaración de su barbero (Coloma, Jeromín). El verbo constar se construye también con sujeto (un documento en el que consta su renuncia o en el que constan su queja y su dimisión). Cabe decir lo mismo del verbo figurar: una lápida en la que figura una inscripción o en la que figuran varias inscripciones. Por el contrario, el segmento oracional es complemento directo en En este documento dice que o pone que (cf. Lo dice; Lo pone). El verbo rezar se asimila a decir y poner o he visto con mis propios ojos el documento que lo reza (Cánovas, Campana). En las construcciones con estos verbos puede producirse la alternancia entre pronombres y adverbios que se observa en pares como {Eso ~ Así} consta en su partida de nacimiento.

También los verbos doler, picar, escocer, molestar, zumbar y otros que denotan afecciones generalmente físicas o asimilables a ellas se usan a veces como impersonales cuando tienen complementos locativos, como en Me duele en la pierna, que alterna con Me duele la pierna (uso no impersonal, puesto que la pierna es sujeto) o en Le pica en la espalda, que alterna igualmente con e pica la espalda. Los complementos expresan aquí el lugar en que se producen las sensaciones mencionadas, por lo que su contenido es similar al de las construcciones con sujeto. 

La alternancia entre usos personales e impersonales se extiende al verbo bastar: Me basta su palabra~ Me basta con su palabra. La variante impersonal se ilustra en ¡Basta de monsergas!, en e basta con producir su obra (Anderson, Estafador), o en Y para eso le bastaba con un espadachín, Julius en este caso (Bryce Echenique, Julius). También presenta usos impersonales el verbo pesar ¡Ya me pesa de no haber cortado la soga! (Miras, Brujas); Mil veces me pesa de tanta maldad (Quiroga, Nombre). El verbo unipersonal tratarse, que se construye con la preposición de, rechaza el sujeto aunque se esté hablando de la persona o la cosa a la que se atribuye algo. Son incorrectas, por tanto, construcciones como Este estudio se trata solo de un borrador frecuentes en la lengua descuidada, en lugar de Este estudio es solo un borrador o de En cuanto a este estudio, se trata solo de un borrador.

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