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Propiedades y clases de inductores

Como se anticipó en Contextos sintácticos de las palabras negativas, en las construcciones negativas suelen distinguirse dos grupos de elementos: los inductores negativos y los términos de polaridad negativa. Los primeros crean entornos sintácticos apropiados para la aparición de los segundos. Así, en la primera variante de la alternancia negativa, No dijo nada, el inductor negativo es no y el término de polaridad negativa es nada. El vínculo sintáctico entre ambos se extiende a construcciones más complejas, como ¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro? (Martín Gaite, Nubosidad), donde el inductor no es, estrictamente, quién, sino la interpretación negativa de este pronombre, que se deriva del carácter retórico de la interrogación; el término de polaridad negativa es la locución dar (a alguien) vela en este entierro. En esta sección se detallarán aspectos del comportamiento de los inductores negativos. 

Los inductores negativos y los términos de polaridad negativa se suelen dividir en fuertes y débiles. Los inductores fuertes admiten todo tipo de términos de polaridad negativa: fuertes, como los indefinidos negativos (No dijo nada), o débiles, como los modismos de polaridad negativa (No pegó ojo). En cambio, los inductores débiles, como los contextos modales que expresan posibilidad o las prótasis condicionales, solo admiten términos de polaridad negativa también débiles (A ver si esta noche puedo finalmente pegar (un) ojo; Si hubiera posibilidad alguna...), 

pero rechazan los fuertes: *Puede que ocurra nada; *Si dijera nada...; *Si se va a un sitio ni al otro... La conjunción condicional como es un inductor negativo fuerte, acaso porque introduce amenazas en las que se advierte al interlocutor de lo que no debe hacer. Es compatible, por tanto, con los indefinidos negativos: Como se te ocurra contarle a nadie más que Johnny Pickup ha vuelto y prepara un disco, te capo (Sierra Fabra, Regreso). 

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