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Negación externa, interna, a distancia y contigua

Se denomina negación externa (también oracional y proposicional) la que afecta al contenido de la oración en su conjunto. Se puede parafrasear con fórmulas como No es cierto que...; No se da el caso de que... y otras similares. Con la negación externa se refuta un contenido proposicional, que se interpreta como supuesto, verosímil o esperable, lo que permite relacionarlo con el discurso previo. Así, la oración Ana no llegó a la oficina a las diez admite, entre otras, la interpretación ‘No es verdad que Ana llegara a la oficina a las diez’. Esta lectura cobra sentido si se esperaba que Ana estuviera en ese lugar a esa hora, tal vez porque estaba obligada o por otra circunstancia similar asociada a tal expectativa. 

La negación interna (o de constituyente) está limitada a algún segmento de la oración, que constituye su ámbito. Así, en Los estudiantes no [faltaron a clase el lunes] el grupo verbal encerrado entre corchetes forma el ámbito del adverbio no. Con frecuencia el último elemento del ámbito coincide con el foco, que constituye el segmento negado. Si el foco de la oración anterior es la expresión subrayada, se indicará en ella que la ausencia de la que se habla no tuvo lugar ese día, lo que sugiere que pudo darse en otro momento. La información que contrasta con la del foco rechazado podría ser introducida mediante la conjunción sino (El foco de la negación): Los estudiantes no faltaron a clase el lunes, sino el martes. Cuando la información sustitutiva o correctora no se proporciona expresamente, se deduce del contexto, pero también puede cancelarse la suposición relativa a su misma existencia, como en Los estudiantes no faltaron a clase el lunes, ni ningún otro día. 

En el caso considerado en el apartado anterior, el adverbio no afecta a su foco a distancia. Cuando aparece en una posición contigua a la del segmento afectado, ámbito y foco coinciden completamente. La negación contigua es a menudo contrastiva, como en Imagínese si […] se oficializa la cuestión y empiezan a aparecer no amigos, sino amigas, muchas amigas (Vázquez Montalbán, Galíndez), donde no podría omitirse el segmento que sino encabeza. En otros casos la negación contigua no corresponde a un esquema contrastivo, y entonces se obtienen interpretaciones de sentido opuesto al que la palabra negada expresa, como en no pocos (‘muchos’) estudiantes o en Tú viste y cazaste anacondas no lejos de aquí (Sepúlveda, L., Viejo), es decir, ‘cerca’. Esta pauta se extiende también a los usos no contrastivos de «no + grupo nominal», como la no intervención, el no alineamiento, los no escritores; o de «no + adjetivo», sea con adjetivos de relación, como en Habían conseguido que el policía municipal guardara su Taurus Magnum no reglamentaria (Bolaño, 2666), o con adjetivos calificativos que expresan valoración de alguna magnitud: Espero hacer a Su Majestad y a los reyes venideros en estos reinos un no pequeño servicio (Casas, Destrucción). 

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