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La negación expletiva

La negación expletiva o espuria, restringida al adverbio no, carece de significación, pero se añade por razones enfáticas o expresivas, como en No nos iremos hasta que no llegues o en Mejor estar seguros que no lanzarse a la aventura. No se interpretan semánticamente, en efecto, los adverbios subrayados, que pueden omitirse sin afectar al sentido. Esta negación expletiva puede considerarse un término de polaridad negativa, en cuanto que debe ser inducida, como en No nos iremos hasta que no llegues. Como es un elemento espurio (por tanto, sin significado), no puede ejercer la función de inductor negativo. En consecuencia, no legitima la aparición de nadie en No nos iremos hasta que no llegue {alguien ~ *nadie}. 

La negación expletiva poseía mayor vitalidad en la lengua antigua que en la actual. Aparecía en los complementos de varios verbos que expresan temor, duda, rechazo o impedimento, como en Vete con Dios, que temo no nos haya escuchado Halima, la cual entiende algo de la lengua cristiana (Cervantes, Amante). Algunos de estos usos se atestiguan todavía ocasionalmente en el habla coloquial, como en Hay que evitar que no se eche a perder por Hay que evitar que se eche a perder. Dado que pueden provocar confusión entre sentidos opuestos, se recomienda evitarlos. 

Las comparaciones de desigualdad son inductoras de la negación expletiva en la lengua actual, como en Vale más que leas que no el que te alimentes de chismes y comadrerías (Unamuno, San Manuel); Mira que prefiero verte rotada que no muerta (Fuentes, Frontera). No siempre, sin embargo, la negación es expletiva en estas construcciones: Igual es mejor tener la preparación para manipular un arma que no tenerla (Mercurio [Chile] 4/11/2004). 

El adverbio no es expletivo cuando incide sobre un verbo de acción delimitada o télica incluido en el término de la preposición hasta, como ya se ha explicado (Otros tipos de negación): Hasta que no comprobé el orden de los compartimentos y la numeración de los legajos no pude estar seguro (Díez, Expediente). No lo es, en cambio, en ausencia de inductor negativo: Mantendría mi esfuerzo hasta que no me quedara una gota de energía (Jodorowsky, Danza). Para que resulte interpretable dentro del término de la preposición hasta, el predicado ha de ser durativo, no puntual: Quédate aquí hasta que no {quede agua ~ *llegue María}. 

La negación expletiva se atestigua en las oraciones exclamativas que muestran contextos modales formados con futuros o condicionales. En las exclamativas cuantitativas se pondera el número de entidades, materiales o inmateriales: Cuántos hombres no quisieran estar en su lugar para ganar toda gloria en la tierra y en el cielo (Uslar Pietri, Visita). En las cualitativas se realza una cualidad o propiedad, que se sitúa en el nivel más alto de alguna escala: ¡Qué susto no me entraría que huí despavorida del teatro! (Vázquez, Á., Juanita Narboni). 

La locución adverbial por poco significa ‘por escaso margen’ en posición posverbal, como en Falló el tiro por poco, que implica ‘Falló el tiro’. En cambio, en posición preverbal se aproxima a las expresiones que implican la no consecución de la situación descrita por el predicado, como el adverbio aproximativo casi (Adverbios particularizadores y de aproximación) o la perífrasis verbal «estar a punto de + infinitivo». Así, Por poco me caigo implica ‘No me caí’. Este segundo uso admite, por razones de énfasis, negación expletiva, como sucede en Aquel agitador loco por poco no gobernó al mundo (Neruda, on eso). Sin embargo, la negación no es expletiva cuando la situación negada se considera favorable, como en Por poco no llego a tiempo a la reunión, que significa aproximadamente ‘Estuve a punto de no llegar a tiempo a la reunión’. Se aconseja evitar la negación expletiva con por poco cuando pueda dar lugar a confusión entre los dos significados opuestos. 

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