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La negación encubierta

La negación encubierta o tácita muestra la situación opuesta a la negación expletiva, puesto que se interpreta semánticamente a pesar de estar ausente. La negación encubierta es muy común en la lengua conversacional de México y de Centroamérica. Con extensión desigual, también se usa en Colombia, el Ecuador y Bolivia. Se da sobre todo con verbos de acción puntual o delimitada, de modo que la oración (anómala en otras áreas) Llegó hasta las cinco es gramatical en estas variedades y significa ‘No llegó hasta las cinco’. Corresponde a la misma pauta: ¡La voz de mi papá! Hasta ese momento me di cuenta de lo mucho que la extraño, de cuánto me hace falta (Esquivel, Deseo), es decir ‘Hasta ese momento no me di cuenta de…’. En las áreas en las que se registra este uso, los verbos de realización pueden dar lugar a dos interpretaciones. Así, la oración Abrimos hasta las seis puede significar ‘No abrimos antes de las seis’, pero también ‘Permanecemos abiertos hasta las seis’, como en el español general. 

No existe negación encubierta con todavía. Así pues, la oración *Ha llegado todavía, sin negación, resulta anómala en todas las variedades del español. El contraste entre los verbos puntuales y el requisito de duración que exige todavía queda suplido con la negación: No ha llegado todavía. Lo mismo ocurre con «desde + complemento temporal». No obstante, en la lengua conversacional de algunas zonas de México y Centroamérica se admite como recurso enfático. Así la oración Llegó a la ciudad desde el lunes significa en esas variedades ‘Llegó a la ciudad nada menos que el lunes’ (Principales usos de las preposiciones). 

En el habla coloquial se omite a menudo la negación en la expresión exclamativa No faltaría más: —No se alejen del precinto —dijo el administrador. —Faltaría más —dijo Traveler (Cortázar, Rayuela); —Gracias; no era preciso que lo molestase. —¡Faltaría más! (Sánchez Ferlosio, Jarama). 

 

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