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Contextos sintácticos de las palabras negativas

La forma y la interpretación de las oraciones negativas están determinadas tanto por las propiedades léxicas de las palabras negativas que contienen como por la posición que esos elementos ocupan y por las relaciones que entre ellos se establecen. 

Los indefinidos negativos (nada, nadie, ninguno, etc.) y otras expresiones que se les asimilan exigen un elemento negativo delante del verbo cuando aparecen en posición posverbal: No vino nadie; Sofía no dijo nada a nadie en ningún momento; Nadie movió un dedo por mí. En todos estos casos se interpreta una sola negación, de forma que las unidades subrayadas establecen una suerte de concordancia con la palabra negativa que precede al verbo. La expresión negativa preverbal no es optativa (*Vino nadie). Las voces que requieren alguna negación con la que concordar reciben el nombre de términos de polaridad negativa (marcados con trazo continuo en los ejemplos que siguen); los elementos negativos que los posibilitan se denominan inductores o activadores de la negación (marcados con trazo discontinuo). A este paradigma pertenecen el adverbio no, la preposición sin (sin ver a nadie), la interrogación retórica (¿Cómo iba yo a decirle nada?), las expresiones comparativas (antes que ningún otro), y también algunos predicados de sentido negativo: Rechazó participar en ninguna conspiración. 

La negación preverbal que los indefinidos negativos exigen cuando ocupan posiciones posverbales (No vino nadie ~ *Vino nadie), la rechazan, sin embargo, en posición preverbal en el español general actual (*Nadie no vino). Se obtiene así la llamada alternancia negativa: No vino nadie ~ Nadie vino; No le interesa a ninguno ~ A ninguno le interesa. 

El fenómeno contrario se suele denominar polaridad positiva. Afecta a ciertas expresiones que son incompatibles con los contextos negativos. El adverbio ya es un término de polaridad positiva, frente a sus opuestos todavía o aún. Fuera de los contextos de réplica no resulta natural, en efecto, usar la oración El tren no ha llegado ya para significar ‘No es cierto que el tren haya llegado ya’. Pertenecen asimismo a este grupo las numerosas expresiones que denotan grado extremo. Así, con la posible excepción de los contextos de cita o réplica son extrañas las oraciones negativas Ana no es hermosísima o Carlos no es una verdadera maravilla en los negocios. 

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