Рекламный блок

Propiedades sintácticas y semánticas de los enunciados con verbo en imperativo

El sujeto del imperativo no designa la persona que emite la orden, consejo, petición, etc., sino la que los recibe: Ten paciencia (tú); Salgan de ahí (ustedes). Como ocurre con otras formas verbales (Interpretaciones de los sujetos no expresos), la presencia del sujeto no expreso se manifiesta en el hecho de que sirve como antecedente de los reflexivos (Piensa [tú] más en ti mismo), como referente del sujeto tácito de los infinitivos (Pase [usted] sin llamar [usted]) o como la función sintáctica a la que se orienta un predicativo (Hágase [usted] donante de sangre). 

Cuando el sujeto del imperativo está expreso tiende a situarse tras él: Pase usted. De hecho, cuando aparece delante suele interpretarse como vocativo si está separado por una pausa (Tú, quédate aquí ). En ausencia de pausa, tiende a interpretarse como tópico (Tú quédate aquí ). Las expresiones vocativas pueden poseer rasgos de tercera persona, y no han de concordar necesariamente con el verbo. No ejercen, pues, la función de sujeto las que se subrayan en Vamos, señor guardián de los infiernos, deje hablar a estos hombres (Sastre, Viaje) o en Dame, Alberto, tu opinión (con verbo en segunda persona del singular). 

Aunque los sujetos de los imperativos son pronombres personales en la mayor parte de los casos, pueden interpretarse como sujetos nominales las expresiones de tratamiento y otras que se asimilan a ellas, como en Siéntense Sus Señorías; Pase la señora marquesa, así como los sujetos de las oraciones pasivas reflejas: Véase el capítulo tercero. No obstante, aunque estos enunciados constituyen sin duda actos verbales, es controvertida la cuestión de si contienen o no auténticos imperativos. En cuanto a los pronombres tú, vos, vosotros y vosotras, reciben comúnmente una interpretación contrastiva o discriminativa cuando se usan como sujetos del imperativo. La expresión Siéntate tú, se usaría, por tanto, para señalar a un oyente entre varios. Los pronombres usted y ustedes no están sujetos a esa interpretación contrastiva en el español europeo, pero la muestran en mayor medida en el americano. 

Al igual que otras manifestaciones de las modalidades de la enunciación, el imperativo no admite la subordinación. Compárese Dice que viene o Dice quién viene con *Dice que ven. Tampoco tolera con facilidad el imperativo la anteposición de adverbios y grupos preposicionales. En efecto, resultan naturales las secuencias Aquí me senté o Con esto me arreglo, pero no lo son *Aquí siéntate o *Con esto arréglate. En cambio, estas expresiones pueden aparecer antepuestas si se interpretan como tópicos preoracionales marcados por una pausa separadora: Aquí, siéntate; Con esto, arréglate. 

Con las oraciones de verbo en imperativo se solicitan típicamente comportamientos sujetos a la voluntad de los individuos, es decir, acciones u omisiones sobre las que el referente del sujeto del imperativo pueda ejercer cierto control. Esa es la razón por la que muchos de los predicados que designan estados o propiedades tienden a rechazar los imperativos. Así sucede con caber, ser alto, ser calvo, tener frío, yacer, etc. Algunos predicados de este grupo admiten los imperativos en las oraciones en las que se solicitan o se requieren comportamientos y otras formas de actuar sujetas a control, como en Sé valiente; Sean sinceros o en Sé bueno, déjame dormir en tu cuarto (Marsé, Muchacha); Pónganse bien arrogantes, / tengan coraje y firmeza (Jardiel, Angelina). No es raro, por otra parte, que los predicados estativos adquieran, construidos en imperativo, un sentido incoativo o inceptivo. Es el caso de tener, que se interpreta con el significado de ‘pasar a tener’ (Ten un hijo y después hablamos) o ‘sostener’ (Tenme un momento este paquete). También conocer se usa en imperativo con el sentido incoativo de ‘adquirir conocimiento’ o ‘pasar a conocer’, como en Conoced a mi sobrino, / que quiero que desde hoy sea / vuestro servidor (Calderón, Agua). Unos pocos verbos de estado admiten con mayor facilidad el imperativo usados en forma pronominal. Así, el imperativo es más natural con merecerse (Merézcanse lo que se les da) que con merecer (Merezcan lo que se les da). Lo mismo sucede con estarse (Estate quieta) frente a estar. Este último verbo raramente se usa en imperativo con sujetos en singular (*Está tranquilo), pero sí es posible con sujetos en plural (Estad tranquilos). 

Los imperativos son compatibles con las perífrasis verbales (Vayan pasando; Empieza a estudiar), salvo que den lugar a interpretaciones estativas, como ocurre con «venir + gerundio» o con las perífrasis modales «{poder ~ deber ~ haber de ~ tener que} + infinitivo». No se dice, por tanto, *Poded salir; *Tengan que cantar. Por su parte los verbos ir y andar en sus variantes pronominales (irse, usado sobre todo en el español europeo; andarse, en casi todas las áreas) solo admiten perífrasis de gerundio en el imperativo. Son anómalas, en efecto, secuencias como *Se fue acostumbrándose o *Se anduvo preparándose, a diferencia de Vete acostumbrándote o Andate preparándote. 

Se denominan a veces imperativos retóricos los que no solicitan ninguna acción del destinatario al que se dirigen. Se incluyen en este grupo, por extensión, otros imperativos que, sin excluirla, acompañan su significación de diversos matices expresivos. Muchas de estas construcciones están restringidas geográficamente y presentan diversos grados de lexicalización: Ándale pues; Échate ese trompo a la uña (México); Friégate (Chile); Andá a cantarle a Gardel; Embromate (Río de la Plata); Anda a ver si ponen las gallinas (Ecuador), etc. Presentan puntos de contacto estrechos con las interjecciones formadas a partir de verbos (Clases de interjecciones atendiendo a su naturaleza gramatical) fórmulas como Fíjate o Fíjate tú (también Fijate o Fijate vos, con variante voseante que se extiende a otras expresiones similares); Imagínate; Mira quién ha venido; Veamos; Vete a paseo (también ... al diablo; ... al demonio; ... a freír espárragos, etc.); Dale; Tócate las narices, etc. Junto a estas expresiones existen otras (también retóricas, pero menos jadas), como las que se forman con el grupo preposicional para esto en construcciones en las que se sugiere que se ha realizado inútilmente alguna acción esforzada: Estudia una carrera para esto. También son retóricos los imperativos que solicitan que se lleve a cabo la acción contraria a la que expresan, casi siempre construidos con sujeto antepuesto, como en Tú sigue gritando; Eso, tú rómpeme la silla. 

Los imperativos condicionales aparecen en oraciones coordinadas (mediante las conjunciones y u o), con otras oraciones no imperativas. El enunciado imperativo se interpreta como una prótasis condicional, como en Llévame la contraria y te quedas sin cenar [‘Si me llevas la contraria...’] o en los ejemplos siguientes: 

¡Habla ahora mismo o te mato! (Muñoz Molina, Invierno); ¡Lárguese de acá o llamo a la policía! (Bayly, Días); ¡Dame un taparrabos y moveré al mundo! (Fuentes, Región). 

Así pues, el primer ejemplo equivale a ‘Si no hablas ahora mismo te mato’ y el último a ‘Si me das un taparrabos, moveré el mundo’. Los imperativos condicionales son particularmente frecuentes cuando se emplean para transmitir amenazas y advertencias en las que se perciben diversos grados de énfasis. Proporcionan contextos virtuales o no factuales que dan cabida a muchos términos de polaridad negativa, como en Mueve un dedo y eres hombre muerto o en Haz la menor tontería y estamos perdidos (Cf. *Hice la menor tontería). 

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: