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Las preguntas en la réplica

Se emplean a menudo las preguntas como réplicas a otros enunciados. Ciertas preguntas expresan una reacción ante una afirmación previa, de forma que con la pregunta se confirma al que habla en lo acertado de su declaración: —El abuelito es santo. —¿Verdad? —contestó su madre (Mastretta, Mujeres). Se manifiesta incredulidad o asombro con ¿Tú crees?; ¿De verdad?; ¿De veras?; ¿En serio? o simplemente ¿Sí?: —[...] Los hombres hacen otras cosas. —¿Sí? —pregunté, atónita (Grandes, Malena). 

Otras veces las preguntas usadas como réplica piden alguna información que complete la del discurso precedente, como en —¿No te da miedo? —¿De qué? (Buero, Caimán); —No me gusta que me hables así. —¿Que te hable cómo? (Vargas Llosa, Ciudad). Tienen también naturaleza aclaratoria las preguntas de eco, así llamadas porque reproducen, con más o menos literalidad, el mensaje que se acaba de enunciar (o una parte de él), para confirmar que se ha comprendido bien o para pedir que se repita algún fragmento que no se ha entendido, como en —Estoy preparando el examen de Matemáticas. —¿De Matemáticas? o en —Eso es típico de la diglosia. —¿Típico de la qué? Las preguntas de eco tienen carácter metalingüístico y se caracterizan por una curva tonal marcadamente ascendente. La réplica a la afirmación siguiente constituye una pregunta de eco: 

—Héctor vive en Santiago de Chile. —¿Dónde? [ inflexión ascendente] —En Santiago de Chile. 

No es de eco, en cambio, la pregunta que aparece en este otro diálogo, con la que se solicita que se den más datos sobre la información suministrada: 

—Héctor vive en Santiago de Chile. —¿Dónde? [inflexión descendente] —En la comuna de Providencia. 

Las preguntas de eco pueden reproducir segmentos que no son constituyentes oracionales, e incluso fragmentos de una palabra: —Niña, ¿no tenés retazos de brocato? —¿Bro qué? —interrogó. —Brocatos (Ocampo, Cornelia). Las preguntas de eco suelen ser, además, interrogativas sin desplazamiento (Las interrogativas directas parciales). 

No es raro que con las preguntas de eco el hablante trate de asegurarse de que ha entendido bien lo que oye, no tanto por dificultades en la comunicación, sino porque le parece increíble, inadecuado, sorprendente o inaceptable. Así sucede en —¿Vas a dejar solo al niño? —¿Al niño? ¡Si tiene veinte años! Es habitual la presencia de la conjunción subordinante que cuando se reproduce una oración, como en —Me voy de excursión este fin de semana. - ¿Que te vas de excursión? También el adverbio cómo introduce preguntas aclaratorias de naturaleza diversa. Unas veces equivale a ¿Cómo dice? o ¡Cómo es eso!; otras se antepone a un fragmento entresacado del texto precedente para cuestionarlo o rebatirlo: —Están por allí. —¿Cómo por allí? (Expreso [Perú] 1/10/1992); —¿Qué le pasa a esa frase? —¿Cómo que qué le pasa? (Gamboa, Páginas). 

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