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Enunciados exhortativos y desiderativos. Su relación con los imperativos

En El imperativo. Sus propiedades formales se comprobó que algunas formas del imperativo coinciden con las del subjuntivo. Se considera tradicionalmente que estas formas no pertenecen propiamente al imperativo, sino que constituyen un uso del subjuntivo llamado yusivo. Las oraciones que lo contienen se llaman exhortativas si se usan con valor imperativo, es decir, para incitar a la acción o a la omisión de alguna conducta, o bien desiderativas u optativas si manifiestan deseos del hablante que pueden carecer de destinatario. Como se señaló en El imperativo. Sus propiedades formales es polémica la cuestión de si son o no imperativas las formas verbales de tercera persona que aparecen en enunciados exhortativos como Dígame usted; Siéntense ustedes o Pase el señor. Recuérdese que estas formas verbales admiten pronombres enclíticos (Dígamelo usted ), a menos que estén negadas (No se preocupe la señora marquesa), lo que las asimila a las formas imperativas. 

Más polémico es el estatuto morfológico del modo verbal —imperativo para unos autores, pero subjuntivo para otros— en los enunciados cuyos sujetos no designan al destinatario del mensaje, sean desiderativos (Húndase el mundo) o exhortativos (Véase el párrafo siguiente). El hecho de que los pronombres átonos sean enclíticos parece favorecer en ambos casos la interpretación imperativa. Aun así, no son propiamente imperativas las formas verbales de subjuntivo no subordinado que se interpretan como prótasis condicionales o concesivas coordinadas: Crea o no crea lo que dices... : ‘Tanto si cree lo que dices como si no...’. Estas formas del subjuntivo se construyen con pronombres proclíticos (Lo crea o no...), pero también con enclíticos en los registros más formales: Créanlo o no lo crean, esta es la verdad (Galdós, Miau). En los demás casos, el uso de pronombres enclíticos o proclíticos suele ayudar a distinguir las formas imperativas y las subjuntivas, con excepción de los contextos negativos y los encabezados por la conjunción que, en los que se rechazan los imperativos (Que lo diga ~ *Que dígalo). 

Dan lugar a enunciados desiderativos las formas en subjuntivo de unos pocos verbos, como viva y muera seguidas de un grupo nominal (Vivan los novios; Mueran los traidores) y también otras como las que aparecen en los ejemplos siguientes: Pleitos tengas y los ganes; Tenga usted un buen día; Usted lo pase bien; En paz descanse; En gloria esté, etc. Son especialmente frecuentes las que se refieren a seres sobrenaturales: Dios quiera que...; ¡Válgame Dios!; El cielo (o Dios) te oiga; Dios te ampare; La Virgen te proteja; No lo permita Dios; Santa Bárbara nos asista, etc. Algunas de estas expresiones optativas alternan con oraciones con verbo en imperativo: Sé bienvenido ~ Bienvenido seas; Páselo usted bien ~ Usted lo pase bien. 

Los enunciados construidos con la pauta «que + subjuntivo» (Contextos de modo independiente) se usan para dar órdenes o transmitir instrucciones (¡Que pase!), pero también para manifestar deseos, como en ¡Que alguien me ayude!; ¡Que Dios la guarde!; ¡Que la Virgen te proteja!; ¡Que se muera!; ¡Que lo cuelguen!, o en los ejemplos que se reproducen a continuación: 

Chau, que duermas bien (Puig, Beso); Que lo pases bien, mi reina, que lo pases de lo mejor y que el diablo te confunda (Vázquez, Á., Juanita Narboni); Y que se joda Carlitos (Bryce Echenique, Huerto). 

Además de la posición de los pronombres átonos, confirma el carácter no imperativo de estas formas verbales el hecho de que se admitan en primera persona del singular, como en ¡Que me caiga muerto aquí mismo si no es verdad! La presencia de que en estas oraciones ha hecho pensar a algunos gramáticos que constituyen subordinadas sustantivas en las que se ha elidido el verbo principal. 

Se consideran también enunciados desiderativos los encabezadas por el pronombre quién seguido de imperfecto o pluscuamperfecto de subjuntivo (¡Quién fuera rico!; ¡Quién hubiera estado allí!), así como los que empiezan por «ojalá (que) + subjuntivo» y por «así + subjuntivo» (Elección del modo con preposiciones, adverbios e interjecciones): Ojalá haya funcionado la teoría de que la calidad de lo escrito depende de la cantidad de páginas que se tiran a la basura (Monteforte, Desencontrados); ¡Así se muera! ¡Así te la deje libre! (Unamuno, Abel). Los construidos con así son más propiamente imprecaciones, puesto que se usan para manifestar el deseo de que alguien sufra algún mal. 

 

 

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