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El uso enfático del artículo determinado

Muchas oraciones pueden considerarse exclamativas porque contienen artículos de nidos usados de forma enfática. Así, ¡Las historias que inventa! equivale a ¡Qué historias inventa!; ¡Lo inteligente que es!, a ¡Qué inteligente es!, y ¡Lo bien que canta!, a ¡Qué bien canta! Estas oraciones también pueden construirse como complementos en los contextos en los que aparecen las exclamativas y las interrogativas indirectas: Tú no sabes la noche que he pasado. El segmento subrayado se analiza como una oración (equivalente a la subrayada en Tú no sabes qué noche he pasado), no como un grupo nominal que contuviera una relativa. De hecho, se ha puesto en duda el carácter relativo de la partícula que en estas oraciones, puesto que la oración que encabeza no se puede suprimir: *Tú no sabes la noche. Contrastan igualmente *Nadie sabe los disgustos y Nadie sabe los disgustos que me ha dado. 

Con otros predicados pueden obtenerse oraciones ambiguas, según se interprete la secuencia introducida por el artículo como nominal o como oracional. Así, con el enunciado Mira los libros que está leyendo puede pedirse a alguien que dirija su vista a hacia determinados libros (lectura nominal del complemento), o bien puede expresarse un contenido cercano a ‘¡Mira cuántos libros está leyendo!’ (lectura proposicional cuantitativa) o a ‘¡Mira qué libros tan {interesantes~antiguos ~ subversivos...} está leyendo!’ (lectura proposicional cualitativa). Esta oración admite además la interpretación que corresponde a una interrogativa indirecta (aproximadamente, ‘Averigua qué libros está leyendo’). 

Ciertos rasgos sintácticos ponen de manifiesto la naturaleza oracional del segmento encabezado por el artículo enfático. Así, No sé los actos que habrá presidido no se transforma en No los sé, sino en No lo sé. El carácter proposicional explica, por otro lado, la aparente discordancia que se da en oraciones como ¡Es sorprendente las cosas que sabe!, aun cuando se recomienda evitar estas construcciones en los registros más cuidados. La variante nominal se admite en muchas de estas construcciones, lo que da lugar a alternancias como Es increíble la destreza a la que llega ~ Es increíble a la destreza que llega. La preposición a encabeza en la primera opción el grupo relativo a la que en una relativa preposicional especificativa, mientras que en la segunda, con artículo enfático, encabeza una subordinada de estructura casi idéntica a la de una exclamativa indirecta (a qué destreza llega). 

Las construcciones con artículo determinado enfático se presentan fundamentalmente en tres contextos: 

A. Oraciones subordinadas a un predicado que selecciona exclamativas indirectas: Mira lo bien que escribe; Es asombroso el tiempo que pierde uno en los embotellamientos.

B. Oraciones exclamativas independientes: ¡En el lío (en) que se ha metido!; ¡Las barbaridades que dice este hombre!; ¡Lo triste que se puso aquel día! 

C. Oraciones subordinadas a predicados que seleccionan interrogativas indirectas: Depende de lo bien que lo haga; Ignoro el dinero que le habrá costado esto. 

No es imposible que un mismo predicado acepte la interpretación interrogativa y la exclamativa, de forma que será el contexto el que favorezca la más adecuada pragmáticamente. Así sucede en No sabes las aficiones que tiene cría tarántulas, hace parapente... (interpretación exclamativa) frente a No sabes las aficiones que tiene. Si quieres ser su amigo, deberías averiguarlo (interpretación interrogativa). El esquema «la de + sustantivo plural», por el contrario, admite solo la interpretación exclamativa cuantitativa: La de cosas, sí señor, que yo habré visto (Montero, M., Trenza). 

Se forman otras construcciones exclamativas con artículo enfático (sobre todo lo) en las que no siempre es sustituible por un exclamativo. Así, con encabeza grupos sintácticos de significación cuantitativa y valor concesivo, como ¡Con la suerte que tiene!; ¡Con lo amable que parecía!; ¡Con lo bien que cantaba! Con otras preposiciones estos grupos pueden funcionar en esquemas equivalentes a subordinadas causales o consecutivas, como en los siguientes ejemplos: 

A veces, pierdo la paciencia, pero es por lo mucho que te quiero (Santiago, Sueño); Tenía una mirada escalofriante, una mirada demasiado intensa acaso por lo poco que la usaba (Benet, Saúl); De lo feo que se estaba poniendo aquello, la trigueñita mandó a buscar al señor cura (Vega, A. L., Crónicas). 

Es característico del llamado lo enfático (frente a otros usos del artículo lo) el poder concurrir con adjetivos que concuerdan con el sujeto de las oraciones copulativas, como en ¡Si vieras lo contentas que están las niñas! En los estudios sobre la exclamación se ha aducido este hecho como argumento a favor de que lo contentas presenta aquí una estructura similar a la del grupo exclamativo qué contentas. El artículo lo puede, asimismo, ir seguido de adverbios, que modifican igualmente al predicado verbal: Es de agradecer lo bien que se nos ha atendido. Como el artículo se asimila aquí a un cuantificador de grado, los adjetivos y adverbios que se construyen con él expresan necesariamente cualidades graduables. Así pues, contrastes como Es de lamentar lo {temprano ~ *antes} que se fue se deducen directamente de otros más simples, como muy {temprano ~ *antes} (Diferencias morfológicas entre ellos).

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