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Características generales de las oraciones interrogativas directas

Las interrogativas directas, cuya entonación presenta numerosas particularidades, se usan para solicitar información: ¿Qué hora es?; ¿Funciona este teléfono? Como se vio en Los actos verbales y las modalidades de la enunciación la modalidad interrogativa constituye tan solo una de las formas en las que es posible solicitar información, ya que con otros actos verbales puede lograrse ese mismo propósito: Dime la hora, por favor; Alguno de ustedes debe de saber la hora, etc. Por otro lado, las oraciones interrogativas pueden constituir enunciados en los que no se solicita propiamente información: ¿En qué puedo ayudarle? (ofrecimiento); ¿Aún estás así? (reconvención); ¿No te vendría bien descansar un poco? (recomendación); ¿Tienes un lápiz de sobra? (solicitud de una acción), etc. 

Las oraciones interrogativas directas se marcan en la escritura con los signos de apertura ( ¿ ) y cierre (?). Omitir el inicial, como se hace en otras lenguas, se considera falta de ortografía en español. No rechaza la ortografía española la mezcla de signos interrogativos y exclamativos en la misma oración, especialmente en los usos literarios que buscan realzar los efectos expresivos y enfáticos: Entreténgase con el crepúsculo. ¿No ve que empieza! (Nieva, Señora); —¿¡Suprimir los bailes!? ¡Eso sí que no! (Fernán Gómez, Viaje). También se registra en la lengua literaria el uso concatenado de varios signos de apertura exclamativos (raramente de interrogación) que se corresponden con otros tantos signos de cierre: ¡Ha ido a París! ¡¡Ha vuelto de París!! ¡¡¡Jesús!!! (Larra, Fígaro). 

Se recomienda colocar el signo de apertura donde comience la pregunta. El signo (¿) sigue a los tópicos extraoracionales, como en Y hablando de la guerra, ¿qué dicen las gentes aquí sobre ello? (Barea, Forja), a los vocativos situados a la izquierda, como en Señorita, ¿qué está usted diciendo? (Lorca, Zapatera), pero no a los situados a la derecha: ¿Qué es esto, Máximo? Sigue también a las prótasis condicionales o concesivas, como en Y si los pájaros se venden, ¿cuánto vale el sol, la luna, el ruido que hace el viento entre las hojas? (Obligado, C., Salsa) o en Aunque su cerebro fuera igual al nuestro ¿sería razonable suponer que el homo neanderthalensis o los primeros cromagnones pensasen como nosotros? (Pinillos, Psicología). El signo interrogativo de apertura sigue asimismo a muchos conectores y marcadores del discurso, como en Pero ¿qué fue lo que te dijo? (Chavarría, Rojo). 

 

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