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Principales características sintácticas de estos períodos

Las subordinadas condicionales y concesivas han sido clasificadas tradicionalmente entre las llamadas subordinadas adverbiales impropias (Tipos de subordinadas), grupos sintácticos que se suelen definir por ciertos rasgos negativos más que por sus características positivas. Las prótasis condicionales y concesivas no son sustituidas por adverbios, interrogativos o no. De hecho, no existen en español adverbios condicionales, si bien se asimilan a los concesivos las locuciones adverbiales que se describen en Clasificación de los conectores discursivos. Aunque en el análisis escolar se asigna a veces a condicionales y concesivas la función de complemento circunstancial del predicado, no la ejercen propiamente, ya que estas oraciones no aportan modificadores que precisen la denotación de dicho predicado. Así, el segmento subrayado en Bajaré‹ la basura, aunque no me apetece no constituye un modificador modal, temporal o de otro tipo, que delimite la acción expresada por el verbo bajar o por el grupo verbal bajar la basura, sino que introduce, en un segmento separado por una pausa, un estado de cosas que no impide que se lleve a cabo el evento que la oración principal expresa. Se suele decir que las relaciones entre prótasis y apódosis están más próximas a las conexiones lógicas, o en general argumentativas, que se dan entre premisas y conclusiones que a las que existen entre los predicados verbales y sus modificadores. Las prótasis correspondientes a estos períodos no constituyen, en suma, modificadores del predicado verbal, y no se considera correcto en la actualidad interpretarlos como complementos circunstanciales suyos. 

Los períodos condicionales y concesivos contienen subordinadas que no están insertas o incluidas en las principales. Así, la prótasis de una condicional no está incluida en la apódosis, mientras que una subordinada sustantiva lo está en la oración principal y constituye por tanto un segmento de ella. Existen, no obstante, algunas excepciones a esta generalización. Se trata de oraciones como ¿No le importa si fumo?, ya que se discute hoy si podría interpretarse si fumo (que parece alternar con que fume) como sujeto de importa. Exceptuadas estas construcciones, entre los componentes de los períodos concesivo y condicional se establece una relación de interdependencia, en el sentido de que ninguno de los miembros puede ser suprimido sin alterar el significado del conjunto, o incluso comprometer la gramaticalidad de la construcción. Por ejemplo, Si perdió el tren de las 7.30, llegó tarde no implica Llegó tarde. Asimismo, resultaría difícil de ubicar en un contexto la apódosis del siguiente período condicional si se suprimiera la prótasis que se subraya: De no haber tenido que tomar este tren, hoy no nos habríamos levantado tan temprano. 

La interdependencia a que se alude en el apartado precedente está marcada por la correlación de los tiempos verbales, y a veces reforzada con expresiones correlativas como entonces en las condicionales: Si alguna vez nos casamos, entonces no habrá más remedio que decirlo, pero no todavía (Laforet, Nada), o como de todos modos en las concesivas: Cos precios, aunque cedieron, mantuvieron de todos modos un alto ritmo de crecimiento (Ayala / González / Florescano, Mexico). Las partículas que realizan esta función son más numerosas en la lengua conversacional. Están entre ellas siempre (Si no le gusta el teatro, siempre puede quedarse en casa a ver la televisión) y pues, en uno de sus sentidos (Si no quiere dar explicaciones, pues que luego no se queje). Los períodos condicionales y concesivos se integran a menudo en construcciones más amplias, coordinadas o subordinadas, como se ve en los ejemplos de Borges y de Cervantes citados en Características formales y semánticas que comparten. A su vez, tanto las apódosis como las prótasis pueden coordinarse con oraciones paralelas a ellas. En el caso de las prótasis puede haber un único subordinante o, por énfasis, repetirse la oración, como en Y es inútil que Clara me interrogue sobre los hombres que he amado, aunque han sido bastantes, y aunque a algunos -por lo menos a uno- debí sin duda amarlos mucho (Tusquets, Dar). En esta descripción se mantendrán los términos tradicionales subordinación y oración subordinada para hacer referencia a las construcciones que se analizan en el presente capítulo, pero debe tenerse en cuenta que se han puesto en tela de juicio con los argumentos que se han mencionado, y con otros que se presentaron en Tipos de subordinadas

Los vínculos sintácticos que se establecen por razones argumentativas en la coordinación (Aspectos formales e interpretativos) y en la yuxtaposición corresponden a menudo a relaciones causales, concesivas, condicionales o ilativas, entre otras análogas. Así, el significado condicional que aporta la conjunción si en Si busca pareja, consulte nuestro portal se obtiene sin conjunción alguna en ¿Busca pareja? Consulte nuestro portal, y también puede darse con una conjunción copulativa, como en Consulte nuestro portal y encontrará pareja. Es posible, asimismo, construir una paráfrasis concesiva del diálogo siguiente: ¿Está lloviendo? Saldremos igual, es decir, Aunque est‹á lloviendo, saldremos igual. Sin embargo, estas paráfrasis de sentido condicional o de sentido concesivo no se asimilan a los períodos respectivos, ya que estos se ajustan a las características formales que se han descrito. No se incluirán, por consiguiente, tales pautas sintácticas en el paradigma de construcciones condicionales y concesivas que se analizan en este capítulo. Se describirán, en cambio, las construcciones de valor condicional o concesivo en las que ciertos elementos gramaticales no enteramente asimilables a las conjunciones subordinantes aportan objetivamente esos valores, como los subrayados en Con tu ayuda, lo resolvería enseguida o en Enfermo y todo, se presentó al concurso. 

Las apódosis de condicionales y concesivas pueden constituir actos verbales (Los actos verbales y las modalidades de la enunciación) diversos, sea con un verbo realizativo explícito, como en Si apruebas (o pasas) el curso, te prometo que te comprar‹ una bicicleta, sea sin verbo realizativo, como en Si te apetece, vente. Nótese que quien emite el primer enunciado no deja de hacer una promesa, pero condiciona su cumplimiento al aprobado del que se habla. La oración se interpreta, por tanto, como Te prometo que, si apruebas el curso, te comprar‹ una bicicleta. La prótasis condicional no anula en estos casos, como se ve, el acto verbal, ni relativiza tampoco la adquisición del compromiso que se lleva a cabo por el hecho de realizarlo. El predicado realizativo está aquí fuera del alcance de la prótasis condicional. Así pues, la prótasis si apruebas el curso condiciona a la obtención del aprobado el que se cumpla la promesa, no el que esta se haga. En la segunda oración, la forma verbal vente no dejaría de ser imperativa ni de constituir una petición o una sugerencia si el aludido no sintiera la apetencia de la que se habla. Al estar el acto verbal orientado prospectivamente, su cumplimiento se supedita a que se verifique la condición introducida. Análogamente, de Ven, si quieres se infiere ‘Si no quieres, no vengas’, sin por ello eliminar la propuesta que hace el hablante. 

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