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Locuciones preposicionales y grupos preposicionales de sentido concesivo

Se forman locuciones preposicionales de sentido concesivo con el sustantivo pesar, cuyo término puede estar formado por grupos nominales (a pesar de los problemas) o por oraciones sustantivas, sea con verbo en forma personal (a pesar de que había problemas) o de infinitivo (a pesar de haber problemas). Algo menos común en esta pauta es el sustantivo despecho Eran dos, y a despecho de las incrustaciones, excrecencias y mohos que los corroían y desfiguraban, colegí que se trataba de dos estatuas (Mujica Lainez, Escarabajo). La locución pese a (que) no se diferencia en su significado de a pesar de (que), pero corresponde a un nivel de lengua algo más elevado. Los usos concesivos a los que da lugar el sustantivo riesgo están inducidos por el adverbio aun, con el que habitualmente se construye: aun a riesgo de (que).

Al mismo esquema pertenece la locución adverbial a sabiendas, que admite complementos preposicionales. Se construye frecuentemente con los adverbios incluso, ni siquiera y, sobre todo, aun, pero también se usa sin ellos: ¿Lo hizo a sabiendas de la humillación que pasaría? (Vargas Llosa, Fiesta). Se recomienda evitar el empleo de a sabiendas como equivalente del gerundio de saber cuando este último no adquiere interpretación concesiva, como en Me quedo más tranquilo a sabiendas de (por sabiendo) que está tan bien atendida.

Presenta cierta complejidad sintáctica la estructura de los grupos de sentido concesivo introducidos por las preposiciones por y con. Se combinan estas preposiciones con construcciones cuantificadas en las que se expresa una cantidad o un número, o bien se pondera el grado extremo de alguna propiedad. Se evalúa en ellas como ineficiente el grado, el número o la cantidad que se mencionan. Las encabezadas con por se combinan preferentemente con el modo subjuntivo (por muy rápido que corras), aunque es también posible el indicativo (por mucho que corrió). Las que se forman con la preposición con son siempre factuales y se construyen con indicativo o con infinitivo (con lo inteligente que es, con ser tan inteligente). 

Las prótasis concesivas formadas con la preposición por admiten los cuantificadores poco, más y mucho (o muy) combinados con sustantivos contables (por pocas líneas que escribas) o no contables (por más agua que beba), con adjetivos (por muy inteligente que parezca) o con adverbios (por más lejos que viva). También pueden incidir directamente sobre verbos, como en Pero por mucho que maquinaran, no lograban borrar lo que estaba en ellos desde el principio (Saer, Entenado). En estos contextos, alternan mucho y más sin diferencias notables de significado, con preferencia por más en el español americano y por mucho o muy en el español europeo actual. Estos grupos cuantificativos pueden dejar tácito el cuantificador, como en Nunca se encontró mineral alguno, por hondo que se cavara (Mutis, Maqroll ). Menos frecuente es la omisión del cuantificador ante los sustantivos, como en Por años que pasen, nunca podré devolverle la vida que me confió (Vázquez-Figueroa, Tuareg). En contextos conversacionales especialmente enfáticos, la construcción concesiva introducida por la preposición por parece admitir adverbios de grado que inciden sobre expresiones no graduables. Pueden estar expresadas por sustantivos, como en por muy presidente del jurado que fuese, por ciertos adverbios, como en Por muy secretamente que ellos venían, nos hallaron muy apercibidos (Díaz Castillo, istoria), o por grupos preposicionales locativos: Se tenía la sensación de que ya era imposible desviarla por muy con la pared, o con cualquier contradicción, que se topase (Pombo, Metro). No obstante, el papel del cuantificador en estos casos no consiste en establecer el grado elevado en que se aplica alguna propiedad, sino en ponderar su relevancia (como sugiere la paráfrasis ‘por muy cierto que sea el que fuese presidente del jurado’). Por más que funciona en muchos contextos como locución conjuntiva concesiva: Por más que [...] nunca la miré con buenos ojos, debo admitir que se condujo estupendamente (Mujica Lainez, Unicornio). No ha pasado a la lengua culta la variante en la que se omite la preposición por ante más (Más que corra, no lo alcanza), propia de la lengua rural de Chile, México y otros países. 

Las construcciones concesivas encabezadas por la preposición con incluyen relativas enfáticas (El uso enfático del artículo determinado), unas veces integradas en la oración como prótasis de los períodos concesivos ( on las horas que estudias tendrías que haber sacado mejores calificaciones) y otras usadas como construcciones independientes, generalmente exclamativas (Tendrías que haber sacado mejores calificaciones ¡Con las horas que estudias!). Cuando prótasis y apódosis están orientadas en sentido opuesto, se obtiene la interpretación concesiva, como en Con todas las noches que se pasó preparando el examen, el muchacho reprobó Matemáticas; en el caso contrario se obtiene la causal: Con todas las noches que se pasó preparando el examen, el muchacho obtuvo una excelente calificación en Matemáticas. 

La locución conjuntiva de sentido concesivo con todo (y) que, que conoció el español antiguo, se emplea en la lengua literaria de muchos países americanos y, esporádicamente, también en el español europeo: Ellos eran allí los dueños de la tierra y de las casas que estaban encima de la tierra, con todo y que, cuando el reparto, la mayor parte de la Cuesta de las Comadres nos había tocado por igual a los sesenta que allí vivíamos (Rulfo, Llano). La locución adverbial de sentido concesivo con todo y con eso presenta las variantes con todo y eso, con eso y todo, con todo y con esto y con todo y con ello, todas ellas equivalentes a «a pesar de + pronombre»: Con todo y con esto, al cabo de media hora habían congeniado muy bien (Luca Tena, Renglones). El sentido concesivo de algunos grupos preposicionales introducidos por la preposición con queda reforzado por la expresión posnominal y todo, que se usa además en construcciones absolutas, sobre todo adjetivales: Como bandada de cuervos blancos se abatieron sobre aquella mujer que, vieja y todo, no debía de ser tan mala superiora como sus hijas pregonaban (Fernández Santos, Extramuros). La preposición con seguida de infinitivo alterna con la variante con todo y Usted no dio en el blanco, con todo y ser muy buen tirador (Gallegos, Bárbara). 

La oración de infinitivo incluida en un grupo preposicional formado con para puede tener valor concesivo cuando contiene una comparación de igualdad cuyo segundo término se suele callar: Ocupa un puesto importante para ser tan joven (como es). La apódosis contiene a su vez un cuantificador, generalmente mucho en alguna de sus variantes morfológicas, o una expresión ponderativa: No era muy alto para ser un hombre (Grandes, Edades). na relación similar entre el cuantificador y la preposición para se crea entre los adverbios demasiado, mucho, poco y sus complementos preposicionales, como en Es demasiado joven para conducir este camión. No requiere propiedades graduables la construcción concesiva ara , cuando establece un juicio de valor que se considera relativo a un estado de cosas y, por tanto, orientado en función de él: Para ser una invitación se hace usted de rogar (Mendoza, Ciudad ).

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