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Condicionales de la enunciación

Las condicionales del enunciado se oponen a las condicionales de la enunciación, que se caracterizan por no establecer una relación causal entre prótasis y apódosis, sino entre la prótasis y cierta información obtenida de la apódosis a través de un verbo de lengua tácito o un razonamiento discursivo. Las condicionales de la enunciación se suelen dividir en dos grupos: 

1. Condicionales epistémicas
2. Condicionales ilocutivas 

En las llamadas condicionales epistémicas (también denominadas de efecto – causa), el hablante parte del contenido de la prótasis, que presenta como información fehaciente, para llegar a la conclusión que se muestra en la apódosis, como en Si este cuadro es del período cubista, lo habrá pintado en París. Como se ve, el contenido de la prótasis (‘el ser cubista cierto cuadro’) no expresa una condición necesaria para que se dé el de la apódosis (‘el que alguien lo haya pintado en cierto lugar’), sino para poder afirmar lo que esta expresa o para llegar a esa conclusión. Muchas condicionales epistémicas presentan los mismos hechos que las condicionales del enunciado correspondientes, pero en la dirección opuesta. Contrastan así claramente Si las calles están mojadas, debe de haber llovido (condicional epistémica) y Si llueve, las calles se mojan (condicional del enunciado). En las condicionales del enunciado la relación entre prótasis y apódosis refleja la secuencia cronológica propia de las relaciones causales, por lo que el presente de la prótasis puede combinarse con otro presente o con un futuro, pero no con un pasado: Si este jarrón se cae, {se rompe ~ se va a romper ~ *se rompió}. En las condicionales epistémicas, en cambio, la correlación temporal es más libre, puesto que la prótasis puede presentar en ellas un hecho anterior, posterior o simultáneo al de la apódosis, como en Si vino a la ciudad, estar en su oficina; Si las calles están mojadas al amanecer, sin duda llovió durante la noche; Si se quedó sin dinero, no habrá podido ir al cine. Estas subordinadas condicionales inciden sobre algún predicado abstracto de inferencia o conjetura al que la apódosis se subordina: ‘Si se quedó sin dinero, (intuyo que) no habrá ido al cine’; ‘Si las calles están mojadas al amanecer, (es de suponer que) llovió durante la noche’, etc. 

Como las epistémicas, las condicionales ilocutivas no establecen un vínculo causal entre la prótasis y la apódosis, sino más bien entre la prótasis y el hecho de que el hablante afirme o manifieste lo que la apódosis expresa. Así, el que dice Si no estoy equivocado, el tren llegar a las diez en punto no supedita a su ausencia de error la llegada puntual del tren, lo que en sí mismo resulta absurdo. Una paráfrasis aproximada de esta oración podría ser ‘Si no estoy equivocado, es cierta la afirmación de que el tren llegará a las diez en punto’. Nótese que, al suprimir la negación de la prótasis, se obtendría correctamente la cancelación de la inferencia: ‘Si estoy equivocado, deja de ser cierta esa información’. Aun así, el hablante mitiga en estas oraciones la certeza de lo que afirma, lo que las vincula con las epistémicas. 

Las condicionales ilocutivas presentan algunas variedades. Las llamadas atenuadoras de la aserción aluden a alguna limitación de las condiciones cognitivas o perceptivas en las que el hablante efectúa su aserción: 

Era, si no estoy equivocado, de tierra de Albacete (Galdós, Prohibido); Si mis recuerdos no me engañan, iba a tratar el problema de los métodos de verificación de una suma (Saer, Lugar); Estoy sentado en una playa que antes —si recuerdo algo de geografía— no bañaba mar alguno (Fuentes, Días); Todo esto era lógico, y si los datos compulsados no mentían más que en un cincuenta por ciento, podían ser reales (Torrente Ballester, Filomeno). 

Constituyen otro subgrupo las condicionales de cortesía, que manifiestan el deseo del hablante de mitigar con alguna expresión cortés el efecto que sobre el oyente pudiera producir un acto de habla directivo o inquisitivo: Si no le importa…; Si no es mucho pedir…; Si me permite la indiscreción…; Si fuera tan amable…, etc. 

Las condicionales metalingüísticas aportan una restricción que supedita lo que se afirma a que esté correctamente presentado o formulado. Se forma con prótasis como Si se dice así…; Si está bien escrito…; Si mi pronunciación es la correcta..., etc. Las metadiscursivas cumplen la función de marcadores de la organización textual, ya que orientan al lector o al oyente sobre las operaciones requeridas para organizar, descifrar, procesar o, en general, interpretar adecuadamente lo que se afirma, como Si tenemos en cuenta lo ya dicho…; Si recapitulamos lo expuesto…, etc. 

En las condicionales de pertinencia las prótasis justifican un acto de habla indirecto (Los actos verbales y las modalidades de la enunciación) para el que el contenido de la apódosis es pertinente desde el punto de vista discursivo. Así, el que dice, hablando de cierto individuo, Si te vuelve a molestar, ahí en rente está la comisaría, no quiere decir que el hecho de que alguien vuelva a molestar a otra persona es una condición para que cierto edificio se halle donde está, sino que sugiere indirectamente la posibilidad de que el interlocutor lleve a cabo alguna acción relacionada con la comisaría (una denuncia, una petición de auxilio, etc.). 

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