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Características formales y semánticas que comparten

Las construcciones condicionales, encabezadas típicamente por la conjunción si, y las construcciones concesivas, cuyo introductor más característico es aunque, forman parte de estructuras bimembres denominadas tradicionalmente períodos. El período condicional o hipotético consta de una oración subordinada, denominada prótasis, marcada en los ejemplos con trazo discontinuo (y una principal, denominada apódosis), marcada con trazo continuo: Si le sube la fiebre, báñese con agua fría; Si cantara Plácido, el teatro estaría lleno. Los mismos términos se aplican también al período concesivo: Aunque me lo habían presentado, no lo reconocí; No lo compraría, aunque me lo recomendaran. He aquí otros ejemplos: 

El superior le prometió que si se conducía como un hombre, le haría ese favor (Borges, Brodie); Era graduado en cánones por Osuna, pero aunque lo fuera por Salamanca, según opinión de muchos, no dejara de ser loco (Cervantes, Quijote II). 

Condicionales y concesivas se caracterizan por la relativa complejidad de su estructura formal y también por la heterogeneidad, y a veces sutileza, de los significados que expresan. La conjunción subordinante identifica el tipo de la subordinada que encabeza, como muestra el contraste entre el período condicional Si lloviera, iría al cine y el concesivo Aunque lloviera, iría al cine. La elección de la conjunción si indica en el primer caso una asociación «causa – efecto» entre la acción de llover y la de ir al cine. En el período concesivo, aunque indica que la lluvia no es, frente a lo esperado, un impedimento efectivo para llevar a cabo esa acción. En este capítulo se tratarán conjuntamente las construcciones condicionales y las concesivas porque son numerosas las características formales y semánticas que comparten. En los primeros apartados se analizarán sus similitudes y diferencias; luego se examinará cada construcción por separado. 

Las oraciones condicionales no constituyen aserciones o declaraciones, en cuanto que no se afirma en ellas el contenido de la prótasis ni el de la apódosis, sino que se establece una relación de implicación entre ambas. La prótasis puede expresar la causa hipotética que conduce a un resultado (Si se lo explican bien, lo entiende), o la premisa de la que se parte para llegar a cierta conclusión (Si lo entiende, está claro que se lo explicaron bien). En las oraciones concesivas no se da esta relación causal, pero se contraría en ellas un supuesto que se puede formular con una condicional. Así, en la oración Aunque se lo explicaron muy bien, no lo entendió se contraría la expectativa que se infiere de la condicional Si algo se explica bien, se entiende.

El carácter hipotético de un estado de cosas está en relación inversa con su probabilidad: cuanto menos probable sea su verificación efectiva, más hipotético resulta. Esta propiedad se expresa en parte a través del tiempo y el modo del verbo de la prótasis, pero también a través de la apódosis. Así, en Si tengo tiempo, voy a leer esta novela, la realización del contenido de la apódosis se presenta como probable, mientras que en Si tuviera tiempo, leería la novela, el hablante expresa una actitud más dubitativa en relación con la futura realización de lo que la apódosis comunica. El contexto contribuye poderosamente a determinar el grado de probabilidad que el hablante asigne a esa realización, ya que las inferencias relativas a la expectación se cancelan con facilidad: Si tengo tiempo, voy a leer esa novela, pero me parece que no voy a tenerlo. 

El análisis de las correlaciones de modo y tiempo pone de manifiesto que la pauta que permite interpretar las oraciones condicionales es proporcionada por el período en su conjunto. Así, algunos tiempos compuestos, en particular la forma {hubiera ~ hubiese} cantado, pueden reducir —y hasta cancelar— el valor hipotético de la prótasis condicional, como en Si hubiera sido el asesino, se habrían encontrado sus huellas digitales. Estas oraciones se denominan tradicionalmente irreales. En la actualidad reciben los nombres de contrafactuales, contrafácticas o contrafactivas porque implican que el hablante da por cierta la situación contraria a la que expresan la prótasis y la apódosis. Así pues, del ejemplo propuesto Si hubiera sido el asesino, se habrían encontrado sus huellas digitales se deduce ‘No era el asesino’ y ‘No se encontraron sus huellas digitales’. Se suelen caracterizar los períodos contrafácticos como condicionales cerradas en cuanto que la verificación de las situaciones presentadas está únicamente en función de la correlación de tiempos y modos y del carácter afirmativo o negativo de la prótasis. Frente a ellas, se dice que las demás condicionales son abiertas, ya que su verificación depende de que tengan o no lugar ciertos sucesos o se den ciertos estados de cosas. 

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