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Naturaleza de la comparación. Clases de construcciones comparativas

Las construcciones comparativas establecen una comparación entre dos valores de carácter cuantitativo. Así, en Ahora llegan más turistas que antes se compara el número de dos conjuntos de personas; en Tiene más trabajo que su marido se compara la cantidad de trabajo que tiene una persona con la que se atribuye a otra, y en El concierto resultó menos espectacular de lo que esperábamos se compara el grado de espectacularidad alcanzado por un concierto con el que se suponía que había de alcanzar. En todos los casos se comparan magnitudes —número, cantidad y grado— mediante recursos gramaticales. La comparación entre individuos, situaciones o estados de cosas suele llevarse a cabo por medio de procedimientos léxicos: No compares una cosa con otra; Tu hijo y mi hija se parecen; La realidad sobrepasa todas mis expectativas; Ambos problemas tienen causas muy similares, pero las soluciones no deben ser idénticas. Se combinan propiedades de ambos tipos de construcciones con los adjetivos mismo, distinto y diferente, así como con el verbo preferir, el adjetivo preferible y el adjetivo o adverbio igual

Las construcciones comparativas se clasifican en función de los cuantificadores comparativos que les dan sentido. Con el cuantificador más se forman las comparativas de superioridad (Estás más delgada que el año pasado); en torno al cuantificador menos se constituyen las comparativas de inferioridad (Disfruté menos del vino que de su compañía). Estos dos tipos de construcciones se denominan comparativas de desigualdad. Se diferencian de las comparativas de igualdad, formadas típicamente con el cuantificador tan(to): Elías mostró tanta pericia como Lupe. Como se comprueba, la comparación se lleva a cabo mediante recursos propiamente sintácticos. En el uso descuidado del idioma se cruzan a veces las comparativas de igualdad con las de desigualdad. Se forman así secuencias como No hay nada más relajante como un baño de espuma, que se recomienda evitar. 

Los cuantificadores comparativos pueden modificar a los sustantivos (más árboles, menos paciencia, tanto arroz), a los adjetivos o locuciones adjetivas (más limpia, menos de gala, tan rebelde), a los adverbios o locuciones adverbiales (más lejos, menos rápidamente, tan a gusto) y a los verbos (viajar más, gruñir menos, envejecer tanto). Cuando más, menos y tanto modifican a verbos pueden interpretarse como adverbios, como en No llores tanto, pero también como pronombres, como en —¿Así está bien de sal? No, echa más. Son invariables morfológicamente más y menos. El cuantificador tanto admite variación de género y número (tanto / tanta / tantos / tantas), además de usos adjetivales y pronominales. Se apocopa en la forma tan ante los adjetivos (tan cansado) y los adverbios (tan despacio). 

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