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Los términos de la comparación y el complemento comparativo

El complemento comparativo introduce el segundo término de la comparación. Así, en Ainara había dedicado más horas que su amiga a preparar el examen, el complemento comparativo que su amiga contiene el grupo nominal su amiga (segundo término de la comparación). El segundo término de la construcción comparativa mantiene un paralelismo conceptual, funcional y a menudo (aunque no siempre) categorial con el primer término, como se observa en los siguientes ejemplos, en los que el primer término de la comparación está marcado con trazo continuo y el segundo con trazo discontinuo: 

La pantalla de la computadora se veía mejor que la del televisor; Escribía poemas con más facilidad que relatos; Viaja más por trabajo que por placer; Las hortalizas me gustan más crudas que muy cocidas; Conduce más a menudo deprisa que despacio; Allí era más feliz que en su pueblo; Este diario es más objetivo que el que ellos leen; Ahora tengo menos tiempo que cuando trabajaba en la otra empresa; Mejor con un martillo que como dices tú. 

En los tres últimos ejemplos, los segundos términos de la comparación están constituidos por relativas sin antecedente expreso o relativas libres (Las relativas libres), que se asimilan a un grupo nominal de nido, a un grupo adverbial y a un grupo preposicional, respectivamente. 

Cuando el segundo término de la comparativa de desigualdad es una subordinada sustantiva con verbo en forma personal (subrayada en el ejemplo que sigue), aparecen dos conjunciones iguales y consecutivas: Es mejor que vayas tú que que vengan ellos. La primera introduce el complemento comparativo; la segunda pertenece a la oración sustantiva. La fusión de estos dos que en uno se considera incorrecta (Es mejor que vayas tú que vengan ellos). Tampoco es recomendable sustituir la conjunción comparativa por la preposición a: Es mejor que vayas tú a que vengan ellos (un caso especial lo constituye el verbo proferir). Para evitar esta concurrencia puede insertarse una negación expletiva, como en Y además, aunque se rían de mí. Bueno, ¿y qué? Mejor es eso que no que a uno lo ignoren (Landero, Juegos). 

El primer término de la comparación queda a menudo implícito, sobre todo si es temporal o locativo, como en Te encuentro más contento que la última vez que te vi (donde se sobrentiende ‘ahora’) o en Me divertía más que en el colegio (donde se sobrentiende ‘allí’). A veces, también queda implícito cuando es modal: Me gustas más que con el pelo largo (donde se sobrentiende ‘así’). Puede asimismo quedar tácito el segundo término de la comparación, como en Se gasta menos carburante si se reduce la velocidad o en Todos decidimos, sin embargo, que era mejor viajar por caminos poco o nada transitados (Bolaño, Detectives). 

Tanto si se trata del primer término de la comparación como si se trata del segundo, los elementos omitidos, que se recuperan a través del contexto o de la situación, han de tenerse en cuenta para la interpretación de la oración comparativa. De hecho, la ausencia del segundo término de la comparación supone con frecuencia la indeterminación del primero. Así, la interpretación de Lorena ha enviado este año a su familia más tarjetas navideñas queda indeterminada al no estar presente el segundo término de la comparación. Dado que el núcleo comparativo es un sustantivo contable en plural, la comparación se establece entre dos conjuntos de cosas. La noción comparada será, pues, el número de elementos que los componen (La noción comparada). El primer término de la comparación podría ser Lorena, y el segundo, paralelo a él, haría referencia a alguna otra persona, por lo que el complemento comparativo sería, por ejemplo, que Nuria o que su marido. No obstante, es también posible entender como primer término el grupo nominal tarjetas navideñas, de manera que el complemento comparativo, que contiene el segundo término de la comparación, podría ser que felicitaciones de cumpleaños. Si el primer término fuera este año, el complemento comparativo sería quizá que el año pasado. 

Aun siendo explícitos los dos términos de la comparación, puede producirse ambigüedad en la interpretación de la comparativa cuando el grupo cuantificativo es un modificador. Así, si el primer término de la comparación en Estela conoce personas más capacitadas que Samuel fuese Estela, se obtendría el significado ‘El grado de capacitación de las personas que conoce Estela es mayor que el de las personas que conoce Samuel’, pero si fuese personas, se obtendría, por el contrario, ‘Estela conoce personas con un grado de capacitación mayor que el que posee Samuel’. La posición prenominal de los grupos cuantificativos adjetivales favorece la primera lectura. Así pues, Estela ha tenido mejores profesores que Samuel implica ‘Los profesores que ha tenido Samuel han sido peores que los que ha tenido Estela’. Por el contrario, la posición posnominal favorece la segunda interpretación, de modo que Estela ha tenido profesores mejores que Samuel implica ‘Samuel no ha sido el mejor profesor de Estela’. 

En las llamadas comparativas de término múltiple se desdoblan los términos de la comparación, como lo muestran los dos tipos de subrayado en El muchacho aguantaba bajo el agua más tiempo sin oxígeno que los demás con él. Suele suponerse para estas construcciones la elipsis del verbo (aguantaba) o del grupo verbal (aguantaba sin oxígeno). 

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