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Las comparativas proporcionales

Se llaman comparativas proporcionales o correlativas las que expresan el incremento o la disminución de dos magnitudes paralelas, como en Cuanto más la conozco, más la aprecio; Cuanto menos se entrenaba, más rendía en el campo. Además de con la pauta o Cuanto {más ~ menos}..., {más ~ menos}...», estas oraciones se forman con otras variantes: Cuanto menos se hable de ello, tanto mejor; Mientras más callado estés, menos problemas tendrás. La variante con entre en lugar de cuanto (Entre más disculpas le pedían, más se enojaba) se ha integrado en la lengua estándar en buena parte de México y Centroamérica, pero se considera incorrecta en otras muchas áreas. Se consideran incorrectas en todas las áreas hispanohablantes las comparativas proporcionales encabezadas por cuantimás, contimás, contrimás y contra más. Las construidas con mientras son algo menos frecuentes que las introducidas por cuanto, pero igualmente correctas: Mientras más lecciones de estas cosas me daba mi amigo, más me enamoraba su carácter (Galdós, Episodios); Mientras más pensaba en las soluciones, menos racionales le parecían (García Márquez, Cien años). 

Cabe la posibilidad de parafrasear este tipo de secuencias con a medida que y conforme: {A medida que ~ Conforme} la conozco, la aprecio más. Las comparativas proporcionales o correlativas son estructuras bimembres formadas por una prótasis (Cuanto más lo estudiaba...) y una apódosis (... menos lo entendía). Los cuantificadores más y menos pueden aparecer en ambas, así como los comparativos sincréticos (Elementos constitutivos de las comparativas de desigualdad), con la excepción de después: Cuanto antes termines, mejor; Cuanto mayor sea el plazo, menores serán los problemas. El papel de cuanto en estas construcciones es análogo al de los elementos diferenciales de las comparativas de desigualdad (El grupo cuantificativo y la expresión diferencial), lo que lo hace incompatible con otros cuantificadores que aporten esa misma noción: Cuanto (*mucho ) más largo sea un cabo de la cuerda, mucho más corto será el otro. Estas estructuras carecen de complemento comparativo y, por tanto, de segundo término de la comparación: *cuantos más regalos compres que nosotros... 

El cuantificador cuanto de las comparativas proporcionales o correlativas puede incidir sobre sustantivos, adjetivos y adverbios (o sus grupos sintácticos). Cuando lo hace sobre los primeros, concuerda con ellos, como en Cuanta más paciencia tengas, más obtendrás de él. Se suele suponer un sustantivo tácito para explicar la concordancia en secuencias como Grasas saturadas, cuantas menos Ø tomes, mejor. El cuantificador cuanto se interpreta como adverbio (y, en consecuencia, carece de flexión) en Cuanto más duermo, más sueño tengo. Como relativo que es, cuanto aparece en posición inicial de la oración. El grupo cuantificativo de la apódosis se suele anteponer al verbo (... más sueño tengo), pero la anteposición no es imprescindible (...tengo más sueño). La variante sin anteposición se ejemplifica en Cuanto más tiempo pasaba había más olvido (García-Badell, Funeral). 

La prótasis de las comparativas proporcionales suele construirse con formas verbales imperfectivas, como el presente o el imperfecto. Los componentes de las comparativas proporcionales pueden estar invertidos: Lo comprendo menos cuanto más me lo explicas. Se registran variantes sin verbo de estas construcciones. Puede carecer de verbo la prótasis, la apódosis o ambas; la última opción es muy común en todos los registros: Cuanto más mayor, más tozudo. También se atestigua esta estructura con la preposición a: A mayores ingresos, mayor gasto (Universal [Ven.] 21/1/1997). 

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