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La noción comparada

En cada construcción comparativa se puede reconocer una noción comparada (también base de la comparación en algunos análisis), que es común a los dos términos que se contrastan. Como se vio en Naturaleza de la comparación. Clases de construcciones comparativas, cuando el cuantificador comparativo modifica a sustantivos contables, la noción comparada es el número de individuos que componen dos conjuntos, como en más tareas, menos luces, tantos soldados. Se comparan cantidades cuando el cuantificador modifica a sustantivos no contables, como en más paciencia, menos aire, tanto esfuerzo, o a los llamados pluralia tantum (Preferencias por el plural): más celos, tantas ganas. Se comparan grados de una propiedad cuando el cuantificador incide sobre adjetivos (más dura, menos sonoro, tan lejano) o sobre adverbios (más arriba, menos plácidamente). Las nociones comparadas en las construcciones comparativas son cuantitativas. Así, la oración La ciudad de La Paz está más alta que Quito no expresa una comparación entre dos ciudades, sino entre los grados de la propiedad ‘altura’ que les corresponden. De manera análoga, el que dice Oigo más a menudo música clásica que música moderna no compara dos tipos de música, ni tampoco dos acciones, sino dos grados de frecuencia. 

La noción comparada viene determinada fundamentalmente por el elemento sobre el que incide el cuantificador comparativo, que se llamará aquí núcleo de la construcción comparativa. Así, en flores más vistosas que las mías, se entenderá que el núcleo de la construcción comparativa es el adjetivo vistosas, puesto que sobre él incide el cuantificador más. Este núcleo proporciona la noción comparada: ‘grado de vistosidad’. No debe confundirse el núcleo de la estructura comparativa con el núcleo del grupo sintáctico en el que esta se inscribe. En el ejemplo anterior, la comparación aparece inserta en el grupo nominal flores más vistosas que las mías, cuyo núcleo es flores.

No siempre se determina de forma inmediata la noción comparada. Así, en la oración Gonzalo suele comprar más libros pueden compararse dos conjuntos de libros (noción comparada: ‘número de libros’), y en ese caso podría añadirse ... de lo que yo pensaba. También podrían compararse dos conjuntos heterogéneos (noción comparada: ‘número de objetos’), y en tal caso la oración podría completarse con ... que discos. Los adverbios de cantidad y grado admiten diversas interpretaciones (Los adverbios indefinidos entre las expresiones cuantificativas), que repercuten en la determinación de la noción comparada. Así, pueden interpretarse como adverbios de frecuencia, como en Luis iba más al cine que yo (noción comparada: ‘frecuencia con la que dos personas iban al cine’); como adverbios de intensidad: Ahora la quieres menos (noción comparada: ‘grado en que alguien quiere a otra persona’); o como adverbios de duración: Ha dormido más que ayer (noción comparada: ‘tiempo que alguien ha dormido en dos días diferentes’). Resulta más difícil identificar la noción comparada cuando la construcción comparativa se interpreta como exclusivamente gradativa: Me sentí más que avergonzado (‘sumamente avergonzado’); Es poco menos que imposible (‘casi imposible’); Eran más que amigos (‘amiguísimos’, ‘novios’, ‘amantes’). En estos ejemplos se establece como base de la comparación el grado prototípico de la propiedad que se menciona. 

Los adjetivos calificativos denotan cualidades o propiedades (Caracterización del adjetivo en sentido laxo y en sentido restrictivo). La mayor parte de ellos acepta las construcciones comparativas, que permiten comparar el grado en que estas cualidades se ponen de manifiesto. Los adjetivos de sentido temporal (caduco, duradero, efímero, frecuente, pasajero) o modal (dudoso, probable, seguro) no son excepción. No suelen emplearse, en cambio, en las comparativas de desigualdad los adjetivos elativos o de grado extremo (Los adjetivos de grado extremo): absoluto, crucial, definitivo, enorme, eterno, fabuloso, fundamental, infinito, magnífico, mínimo, precioso, etc. Aun así, pueden formar parte de las estructuras comparativas en sus usos no elativos (El oro es más precioso que la plata), en construcciones superlativas (el más absoluto silencio, el más mínimo error) y en la llamada interpretación correctiva, sustitutiva o de adecuación, como en una serie matemática más ilimitada que infinita, en la que más equivale a más bien o a más propiamente

Los adjetivos relacionales (futbolístico, legislativo, noruego) rechazan asimismo la construcción comparativa, lo que no impide que puedan usarse como calificativos en ciertos contextos (Este detergente sale más económico que aquel: Adjetivos restrictivos y adjetivos no restrictivos), además de en la interpretación correctiva que se acaba de explicar: Hizo un análisis más lingüístico que literario. Tampoco admiten la comparación los adjetivos mismo, idéntico, distinto y diferente, ya que introducen por sí mismos construcciones comparativas. Sin embargo, las aceptan los adjetivos parecido y semejante: El panda rojo es más parecido a un zorro que a un oso. Las estructuras comparativas son asimismo incompatibles con los adjetivos ordinales o asimilados a ellos (primero, tercero, último). 

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