Рекламный блок

La alternancia que ~ de en las comparativas de desigualdad

El complemento comparativo está introducido por la conjunción que en las comparativas de desigualdad más características. No obstante, como se vio en Comparativas de núcleo coincidente, existen comparativas de desigualdad cuyo segundo término aparece introducido por la preposición de. Se trata de las comparativas de núcleo coincidente con el primer término de la comparación, en las que el núcleo proporciona la noción comparada. Así, en Recibió más dinero del que pensaba, el núcleo dinero coincide con el primer término de la comparación. Este núcleo proporciona además la noción comparada (‘cantidad de dinero’), ya que en esta oración se comparan dos cantidades de dinero (la recibida y la que alguien pensaba recibir). Aparece, en cambio, que ante el segundo término de la comparación en Recibió más dinero que cariño, ya que, aunque se trata asimismo de una construcción comparativa de núcleo coincidente (dinero es el primer término y el núcleo de la comparación), este no proporciona la noción comparada (‘cantidad de algún bien recibido’). 

Las comparativas de desigualdad construidas con de se han presentado a veces como comparativas cuantitativas, en el sentido de que el segundo término hace referencia a un número, una cantidad o un grado. Sin embargo, no es condición suficiente que el segundo término de una construcción comparativa de desigualdad denote estas nociones para que la partícula elegida sea de. Así, se elige que, y no de, en Trabaja más que muchos otros empleados, a pesar de que el segundo término designa un grupo de individuos. Tampoco se elige de, sino que, en Han venido este año alumnos mejores que los que vinieron el año pasado. El segundo término de la comparación denota aquí un conjunto de alumnos que se compara con otro, y que expresa, por tanto, una noción cuantitativa, a pesar de lo cual la preposición de es inadecuada. Estos ejemplos ponen de manifiesto que el examen del segundo término de la comparación no proporciona por sí solo la información necesaria para determinar cuál es la partícula apropiada. 

Las comparativas de desigualdad construidas con la preposición de son características (aunque no exclusivas) de los segundos términos de comparación encabezados por un artículo determinado y una relativa sin antecedente expreso, como en Empezamos a beber más ginebra de la que era conveniente (Bryce Echenique, Martín Romaña). Obsérvese que si el núcleo de la comparación es un sustantivo, el artículo concuerda con él (ginebra... la). Esta misma concordancia se da cuando el cuantificador funciona como pronombre: No le apetecían los canapés, pero se comió más de {los ~ *lo} que pensaba comerse. Se elige, en cambio, el neutro lo si el núcleo es un adjetivo o un adverbio. Se obtienen así contrastes como el siguiente: Gastaba menos dinero del que ella creía ~ Gastaba menos de lo que ella creía. Cuando la comparativa contiene un grupo diferencial nominal, este suele imponer la concordancia entre el núcleo de la comparación y el artículo de la relativa: Se comió muchos canapés más de {los ~ *lo} que pensaba comerse. 

Existen dos excepciones a la generalización anterior: los grupos diferenciales construidos con el sustantivo vez y los complementos nominales de los predicados de medida. La primera excepción afecta a secuencias como Tardamos dos veces más de lo que habíamos calculado. No concuerdan aquí las expresiones que se subrayan, ya que el sustantivo vez no proporciona la noción comparada. Ilustran la segunda excepción secuencias como La maleta pesa cinco kilos más de lo que se permite, igualmente con discordancia entre los elementos subrayados. Se acepta aquí también la variante concordada (... de los que se permiten), al igual que en La temperatura ha subido varios grados más de {los ~ lo} que calculábamos que subiría y en otras muchas secuencias similares. En algunas relativas cuantitativas es posible sustituir la secuencia el que (o sus variantes morfológicas) por cuanto (o sus variantes de género y número), como en Estaban más lejos de su objetivo de {lo que ~ cuanto} podían imaginar o en La villa dispone de más habitaciones de {las que ~ cuantas} puedan necesitar. 

Es posible construir también con la conjunción que las comparativas en las que el segundo término de la comparación es una oración de relativo sin antecedente, pero la interpretación de estas estructuras es distinta de la de aquellas en las que de introduce el complemento comparativo. Así, Esto es más bonito de lo que yo había imaginado (comparativa de núcleo coincidente con el primer término de la comparación) admite la perífrasis ‘El grado en que esto es bonito es mayor que el grado en el que yo había imaginado que lo sería’. En cambio, Esto es más bonito que lo que yo había imaginado (comparativa de núcleo no coincidente) significa ‘Esto es bonito en un grado mayor que el grado en que lo es la cosa imaginada por mí’. Se usa más en el español europeo que en el americano la conjunción que, en alternancia con de lo que, en construcciones en las que se oponen dos verbos sin complemento, como en Mentía más que hablaba o en Prometió más que hizo (País [Esp.] 11/9/1977). 

Se construyen también con de otros grupos nominales cuantitativos formados con los adjetivos modales: aconsejable, autorizado, esperado, justo, previsto, requerido y otros similares que es habitual predicar de oraciones sustantivas: Ella comprendió que iba a necesitar más paciencia de la prevista (García Márquez, Cien años). También en estos casos se obtienen pares con la alternancia de ~ que: 

Me pareció más interesante de lo habitual ~ Me pareció más interesante que lo anterior; Ha traído más de lo estrictamente necesario ~ Ha traído más que lo estrictamente necesario; No llevábamos más dólares de los permitidos ~ No llevábamos más dólares que los permitidos. 

Se marcan con trazo continuo los grupos sintácticos de interpretación cuantitativa, que denotan aproximadamente ‘el grado en el que algo es interesante habitualmente’, ‘la cantidad en la que algo es estrictamente necesario’, ‘el número de dólares que está permitido llevar’. Se usa el trazo discontinuo para los que se interpretan referencialmente: ‘las cosas anteriores’, ‘las cosas estrictamente necesarias’, ‘los dólares en el número permitido’. El último de estos ejemplos ilustra el comportamiento de las comparativas de alteridad – adición (Comparativas de alteridad y adición). 

Materiales similares

Comentarios

avatar
  • Войдите: