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Elementos constitutivos de las comparativas de desigualdad

Los componentes fundamentales de las construcciones comparativas de desigualdad son los siguientes: noción comparada, primer término de la comparación, segundo término de la comparación, cuantificador comparativo o grupo cuantificativo, núcleo de la comparación, expresión diferencial y complemento comparativo. Se describen en los apartados que siguen. 

Considérese la oración El árbol era mucho más alto que la casa. Como se explicó en La noción comparada, la noción comparada especifica la naturaleza, siempre cuantitativa, de lo que se compara. En el ejemplo propuesto, la noción comparada es el ‘grado de altura’. El primer término de la comparación es el elemento que designa la entidad que se pone en relación con otra (el árbol, en este ejemplo). El segundo término de la comparación es el segmento que designa la entidad en relación con la cual se compara algo o alguien (la casa, en este caso). El cuantificador comparativo (más) encabeza el grupo cuantificativo (más alto). El elemento sobre el que ese cuantificador incide (alto) es el núcleo de la comparación. El adverbio mucho constituye, en el ejemplo propuesto, la expresión diferencial, ya que proporciona la diferencia entre las dos medidas que se comparan. El segundo término de la comparación (la casa) está incrustado en el grupo que constituye el complemento comparativo: que la casa. 

El complemento comparativo lo es en realidad del cuantificador comparativo, que siempre lo precede (más... que... ), o bien del grupo cuantificativo que este constituye (más alto... que...). En el ejemplo propuesto, el grupo cuantificativo y el complemento comparativo forman un segmento sintáctico (más alto que la casa), pero este segmento no se crea necesariamente en todas las construcciones comparativas, como se comprobará en los apartados que siguen. Los componentes de la comparación pueden estar constituidos por unidades coordinadas. Así, es posible coordinar dos complementos comparativos (más estrecha que esta calle y que aquella otra), dos grupos cuantificativos (menos serio y más espontáneo que los demás), dos grupos diferenciales (noventa céntimos o un euro más caro que el mío), dos núcleos (más morena y corpulenta que tú), además de dos primeros términos de la comparación (La lectura y el baile lo entretenían más que ninguna otra cosa) o dos segundos (Se preocupa más por él que sus padres o sus hermanos). 

Los cuantificadores más y, en menor medida, menos neutralizan el valor negativo de los indefinidos (nadie, ninguno, nada, nunca) que aparecen en el segundo término de la comparación e inducen la llamada concordancia negativa. Así, más sensata que nadie equivale a más sensata que cualquiera, y menos egoísta que ninguno, a menos egoísta que todos. 

Se llaman generalmente comparativos sincréticos los que contienen implícito en su significado el cuantificador comparativo. Los comparativos sincréticos adjetivales son cuatro: mejor (‘más bueno’), peor (‘más malo’), mayor (‘más grande’) y menor (‘más pequeño’). Los dos primeros son asimismo comparativos adverbiales: mejor (‘más bien’), peor (‘más mal’). Otros adverbios comparativos sincréticos son antes (‘más pronto’) y después (‘más tarde’). Se construyen con ellos oraciones comparativas como Este vino es mejor que ese; Tú no cantas peor que yo; El tiempo de espera es menor en esta consulta; Salió después, pero llegó antes que su equipaje. Con la excepción de después, los comparativos sincréticos inducen también la concordancia negativa: Yo conozco esa casa mejor que nadie (Belli, Mujer). 

Los comparativos sincréticos se combinan con el adverbio mucho, que expresa el elemento diferencial, en lugar de con muy: mucho mejor, mucho peor, mucho mayor, mucho menor (frente a muy bien, muy alto). El adjetivo mayor admite usos no comparativos. Se interpreta en este valor como un adjetivo calificativo relativo al tamaño, desarrollo o edad de las personas: ¡Estás muy mayor! Nin adelantó orgullosa el pecho (Obligado, C., Salsa). Los adjetivos superior, inferior, anterior y posterior no son comparativos sincréticos. No se dice, en efecto, *mucho superior que (sino muy superior a) ni *mucho posterior que (sino muy posterior a). Aun así, estos adjetivos establecen una comparación de carácter léxico, lo que explica que rechacen la construcción con más (*más inferior, *más anterior).

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