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Comparativas progresivas, comparativas correctivas o de adecuación y comparativas prototípicas

Las comparativas progresivas se forman con la expresión «cada + grupo nominal» y los cuantificadores comparativos más y menos (o sus variantes sincréticas), como en Cada campanada del reloj hacía más angustiosa la espera. Se comparan en ellas los grados, los estadios o los niveles sucesivos en los que se cuantifica una propiedad, una entidad o un proceso. Los sustantivos temporales (día, noche, semana, año y otros similares) son particularmente frecuentes en esta pauta, como en Nadine cada noche iba más al cine con el nuevo amigo de la Facultad (Bryce Echenique, Martín Romaña). Lo es asimismo el sustantivo vez: Teo estaba cada vez más nervioso. Estas construcciones admiten paráfrasis con el adverbio progresivamente y con la locución más y más: Teo estaba {progresivamente más ~ más y más} nervioso. 

A diferencia de las comparaciones proporcionales, las progresivas no rechazan los complementos comparativos, como en Cada cosa que dice me parece más absurda que la anterior. Presentan dos variantes. En la integrada, cada y más comparten un segmento sintáctico (Te veo cada día más contento); en la desgajada pertenecen a segmentos diferentes (Cada día te veo más contento). Se construyen también comparativas progresivas con la expresión cada cual (Todos lo defendieron, cada cual con mejores argumentos). A esta clase de comparación se asimila el esquema «a cuál más o menos ~ a cual más o menos + adjetivo o adverbio», como en Tenía tres hijas, a cual más bella. 

Se han llamado comparativas correctivas, sustitutivas, de adecuación y de idoneidad (entre otras denominaciones similares) las estructuras comparativas en las que un miembro presenta alguna propiedad que se considera más apropiada que la expresada por el otro. Así, la oración El problema es más político que legal admite la paráfrasis ... es más propiamente político que legal o incluso ... es político en lugar de legal. Es notable la movilidad de los componentes en estas secuencias, como ponen de manifiesto las alternancias siguientes: 

El problema es político, más que legal ~ Más que legal, el problema es político ~ Es más un problema político que uno legal ~ Más se trata de un problema político que de uno legal. 

El sentido exclusivo de la comparación sustitutiva se expresa también con la locución conjuntiva comparativa antes que: Se dejarían despellejar antes que hacer traición al galán que las engatusa (Mendoza, Ciudad ). 

Se llama comparación prototípica la que introduce en su segundo término ejemplos destacados o representativos de la magnitud que se compara: más blanco que la nieve (de superioridad); fuerte como un toro (de igualdad). Se interpreta a menudo esta construcción como una estructura cuantificativa de grado extremo (La noción comparada). Así, las combinaciones anteriores pueden parafrasearse con ‘sumamente blanco’ o ‘extraordinariamente fuerte’. La pauta «como + grupo nominal» da lugar a la lectura prototípica cuando el sustantivo se construye sin determinante: Los trataba como esclavos (Sarmiento, Facundo). Las comparaciones prototípicas son frecuentemente idiomáticas o semiidiomáticas, se renuevan con facilidad en la lengua oral y están sujetas a considerable variación geográfica: pretencioso como farol de retreta (Rep. Dominicana), más falso que un billete de dos pesos (México), borracho como una cuba (España), bruto como bota nueva (Uruguay), más triste que lechuza en panteón (Cuba), apretado como chinche en catre (Perú), lento como tortuga a golpe de balde (Colombia). 

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