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Comparativas de núcleo coincidente

El primer término de una comparativa de desigualdad puede coincidir con su núcleo. Es el caso de fruta en Como más fruta que verdura, o de aficionado a pedir en Era más aficionado a pedir que propenso a dar Estas construcciones son, pues, comparativas de núcleo coincidente con el primer término de la comparación. Como se explicó en Elementos constitutivos de las comparativas de desigualdad, el núcleo de la comparación de las comparativas de desigualdad aparece cuantificado por más o por menos. Como el núcleo de estas comparativas coincide con el primer término de la comparación, el segundo, que habrá de ser paralelo a él, no lleva determinante si es un sustantivo o un grupo nominal: Estudian más mujeres que hombres en esa Facultad. No muestra esta estructura sintáctica, en cambio, a pesar de su aparente similitud, la variante Estudian más las mujeres que los hombres en esa Facultad. El grupo cuantificativo de esta segunda comparativa está constituido únicamente por el adverbio más, que modifica aquí al verbo, dando lugar a una interpretación intensiva (‘más intensamente’, ‘más tiempo’, etc.). El grupo nominal las mujeres es el primer término de la comparación, pero no el núcleo, que está incluido en el cuantificador más. 

El paralelismo entre los dos términos de la comparación se mantiene tanto si el primer término coincide con el núcleo (Sale con más amigas que amigos) como si no es así (Sale más con amigas que con amigos). Se rompe, en cambio, en la construcción incorrecta *Sale con más amigas que con amigos, variante que se recomienda evitar. 

Las comparativas de núcleo coincidente pueden dividirse en dos clases. Las primeras se caracterizan porque el núcleo de la comparativa proporciona exactamente la noción comparada, como en Es más astuto de lo que parece (que es). El núcleo astuto proporciona aquí directamente la noción comparada (‘grado de astucia’). En las comparativas del segundo grupo se comparan igualmente números, cantidades o grados, pero la noción comparada no coincide con el núcleo de la comparación. Es lo que sucede en Lee más revistas que libros. El núcleo de la comparación es aquí revistas, y la noción comparada es el número de entidades que son objeto de lectura. Nótese que las construcciones del primer tipo eligen de en lugar de que como introductor del complemento comparativo. 

Es controvertido el análisis del segundo término de las comparativas, ya que no todos los autores entienden que sean necesarios en la misma medida los procesos de elipsis en estas secuencias. Considérense estas dos oraciones: Se leen más periódicos deportivos que periódicos de información general; Se leen más periódicos deportivos que de información general. La noción comparada es en ambos casos ‘número de periódicos’, y el núcleo es periódicos deportivos. Los términos de la comparación del primer ejemplo son los segmentos subrayados. En cuanto al segundo término del segundo ejemplo, algunos entienden que se elide en él el sustantivo periódicos, de forma que sería (periódicos) de información general. Otros autores han planteado que los términos de la comparación son en realidad deportivos y de información general, lo que no requiere un proceso de elisión, pero sí reconocer en la conjunción comparativa que algunas propiedades de las conjunciones coordinantes. 

El desacuerdo entre los gramáticos sobre la necesidad de introducir o no la elipsis en el análisis de las construcciones comparativas es más general. No existe, de hecho, consenso acerca de si debe o no postularse un verbo tácito en el segundo término de todas las comparaciones de desigualdad. En caso de aceptarse que la información recuperada se obtiene mediante un proceso de elipsis, a la oración Nines es más alta que su hermana correspondería la estructura agramatical *Nines es más alta que es su hermana. Si se rechaza el análisis anterior —que presenta serios inconvenientes—, se debe suponer un proceso interpretativo —tampoco enteramente libre de problemas— que construye el significado de la oración comparativa a partir de la aportación de sus elementos integrantes. Así pues, en los análisis que evitan los procesos de elisión se obtiene el significado de la oración comparativa a través de una serie de inferencias. Sus partidarios aducen ejemplos de secuencias coordinadas en alguna medida paralelos a los anteriores. Así, el segmento Bebían cerveza no aparece en la oración Bebían vino, whisky y cerveza. Su significado se obtiene de ella mediante una inferencia, no a través de un proceso de elipsis. 

Los segundos términos de las comparativas insertos en una oración se anteponen al verbo, como el subrayado en Sobre este desconocido se han escrito no obstante más libros que granos contiene la arena del desierto (Roa Bastos, Vigilia), que constituye el objeto directo de contiene. Obsérvese que el sujeto (la arena del desierto) aparece en posición posverbal, igual que en las construcciones de anteposición focal (Características sintácticas de los focos). 

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