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Características generales

Se llaman consecutivas ponderativas (o simplemente consecutivas) las construcciones formadas por los determinantes cuantificativos tanto / tanta / tantos / tantas (o la forma apocopada tan), así como por los determinantes cualificativos tal/tales, seguidos de una oración subordinada encabezada por la conjunción que. Aceptan asimismo otras variantes, menos frecuentes, que se describen en los apartados siguientes. En las construcciones consecutivas ponderativas se expresa el hecho de que cierto número, cierta cantidad o cierto grado alcanzan un rango o un nivel extremo, de forma que se obtiene como consecuencia el estado de cosas, también extremo, denotado por la oración subordinada: 

Hacían tanto ruido que tuvimos que llamar a la policía; Tan felices se sentían que no se daban cuenta de que todos los miraban; A tal extremo llegaba su generosidad que apenas pensaba en sí mismo; Se acuesta tan tarde y madruga tanto que confunde los días con las noches. 

La distribución de los cuantificadores en las construcciones consecutivas es análoga a la de los correspondientes cuantificadores comparativos (Naturaleza de la comparación. Clases de construcciones comparativas): tantos años, tantas oportunidades, tanto frío, tanta paciencia, tanto loco por aquí, tan caro, tan deprisa o Se cansa tanto que... El demostrativo tal, que no se usa en las construcciones comparativas, admite variación de número (tal / tales), pero no de género. No son equivalentes tanto y tal cuando acompañan a sustantivos contables. La equivalencia se da a veces, en cambio, con los sustantivos no contables: tanta alegría ~ tal alegría; tanta rapidez ~ tal rapidez; tanto calor ~ tal calor. 

Los determinantes ponderativos encabezan un grupo cuantificativo (tanto y sus variantes) o cualificativo (tal / tales), como en tan interesante, tantos desvelos, tan lejos, tales obras, en tal medida. El grupo puede quedar reducido al cuantificador, como en Tanto se esforzó que lo consiguió. En el habla conversacional se omite en ocasiones todo el grupo cuantificativo, como en Está que trina (‘... tan enojado...’); Baila que llama la atención (‘... tan bien...’). En el español coloquial de muchos países se utilizan asimismo en esta pauta grupos cuantificativos construidos con de adjetivo sin determinante: Figúrese cómo estará de loco que dice que vio toda la ciudad tumbada por tierra (Asturias, Presidente). 

Se emplea el indefinido un, más frecuentemente que tal, en los registros informales, como en Hace un frío que pela. No obstante, ambos determinantes son compatibles, como en Se armó un revuelo tal que... También el cuantificador cada puede introducir complementos consecutivos, como en Daba cada grito que temblaban los cristales. En el habla coloquial se obtienen construcciones consecutivas con la pauta "de + un adjetivo": Es de un mal gusto que asusta. Otras construcciones consecutivas se pueden formar con la conjunción si y el futuro de conjetura (Si será caradura que no piensa devolverme el auto: El futuro de conjetura), y también con grupos cuantificativos con que, cuánto y otras palabras interrogativas – exclamativas, como en ¡Qué tomaría, que se pasó la noche vomitando! o ¿Dónde diablos estará que no hay forma de encontrarlo?

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