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Relaciones de correferencia en las oraciones finales y causales

Las oraciones finales se construyen con el verbo en infinitivo o en subjuntivo. Como regla general, se emplea el infinitivo cuando las finales son concertadas. Se han llamado tradicionalmente así aquellas en las que el sujeto, por lo general tácito, del infinitivo es correferente con el del verbo principal (Elena lo llamó para disculparse). No obstante, no es este el único tipo de correferencia, como se verá en los apartados que siguen. Por otro lado, es habitual que el infinitivo se refiera a un tiempo posterior al expresado por el verbo principal. 

Cuando la final es concertada, el infinitivo constituye la única opción (con las escasas excepciones a las que se refiere el apartado siguiente). Pueden compararse en este sentido las oraciones Viaja para distraerse y Viaja para que se distraiga. Forma parte del significado de la primera el que la persona que viaja sea la misma que se distrae; en la segunda, en cambio, se habla de personas diferentes. 

Cuando la oración principal es pasiva, la final se puede construir con subjuntivo aunque haya correferencia de sujetos, como en Pablo Vicario fue eximido para que se quedara al rente de la familia (García Márquez, Crónica), pero se forman también pasivas en las que el sujeto de la oración final es correferente con el complemento agente. El verbo de la oración final se construye entonces en infinitivo: La entrevista fue publicada por la prensa para sorprender a la oposición. El verbo puede aparecer también en forma personal, aunque haya correferencia de sujetos, en otros casos. Sucede así cuando la oración principal es imperativa (Lee este libro para que te convenzas), si el sujeto de la oración principal no se interpreta como agente (Se dejan las setas en una cazuela con agua toda la noche para que se hidraten), con ciertos predicados modales en la oración final (Deber poner más empeño en su trabajo para que sea capaz de superar una materia tan complicada), cuando se trata de una final de la enunciación (No actuaste bien, para que lo sepas véase Finales de la enunciación) o en los casos en los que se da una correferencia parcial de sujetos: Fuimos a que nuestros hijos compraran ropa de verano.

En otras oraciones finales de infinitivo se establece la relación de correferencia entre el sujeto tácito de este y el objeto directo, el indirecto o el complemento regido del verbo principal. Así, el pronombre le proporciona la referencia del sujeto tácito de cocinar en Le gusta cocinar. A esta misma pauta corresponden los ejemplos siguientes: Me contrataron para escribir un artículo sobre la Bestia (Allende, Ciudad); Le dieron permiso para asistir al baile; También confía en Faryd para cuidar los tres palos (Clarín 20/2/1997). La alternancia entre el infinitivo y el verbo finito es mucho más frecuente en esta pauta que cuando la correferencia afecta a los sujetos: Me contrataron para que escribiera un artículo breve; Le dieron permiso para que asistiera al baile.

No es habitual que los infinitivos de valor final se construyan con sujeto expreso, y menos aún si este no es correferente con ninguno de los argumentos del verbo principal. Se rechazan, en efecto, oraciones como *Hice todo lo que pude para conseguir Alberto trabajo. No obstante, se admite ocasionalmente esta pauta cuando el sujeto de la subordinada tiene carácter focal o introduce un contraste con el del verbo principal: 

Qué bonita esa camisa, quitátela vos para ponérmela yo (Ramírez, Baile); Grace le hizo una seña para que se instalara en aquella graciosa hondonada, invitándolo después a que siguiese cavando, para descender ella también al pequeño abismo rosa (Lezama, Paradiso); Sagrario, dormida, preguntó cuánto faltaba para recibir nosotros a Pablo (García Hortelano, Mary Tribune). 

En el español hablado en el área caribeña se documentan infinitivos finales con sujeto expreso, incluso no correferente. A diferencia de lo que es habitual en las demás áreas, puede aparecer antepuesto, como en ¿Qué sería bueno hacer para yo entender eso?; Cállate para yo oír el ruido.

El sujeto de las oraciones finales con el verbo en infinitivo recibe a veces una interpretación inespecífica (‘alguien no determinado’) o genérica (‘la gente, cualquiera’). Estas interpretaciones se pueden obtener en las finales concertadas, como en Anoche lo llamaron para preguntarle si podía venir hoy jueves (Salvador Caja, Eje), y también en las no concertadas: Nunca es tarde para preguntar (Vargas Llosa, Casa); Esta es la llave para arrancar el motor.

Las causales de sujeto correferente con uno de los argumentos del predicado principal (causales concertadas) admiten la construcción con infinitivo. Se da, en efecto, la correferencia de sujetos en Resbalé y me caí por ir leyendo (es decir, entre el sujeto de resbalé y el de ir). Además, el sujeto del infinitivo puede ser correferente con el objeto directo, como en La contrataron por ser la más joven; con el indirecto, como en Eso te pasa por no callarte; y con el complemento de régimen, como en Alguien se rió de ella por llegar así a la oficina (Fuentes, Cristóbal). A diferencia de lo que sucede en las finales, la correferencia de sujetos no suele forzar la aparición del infinitivo (Me caí por ir leyendo alterna con Me caí porque iba leyendo), salvo en las argumentales: Estoy loco por comprarme ~ *que yo me compre una bicicleta. Mientras que los infinitivos finales se interpretan referidos a un tiempo posterior a la situación denotada por el verbo principal, los causales pueden referirse a un tiempo coincidente con ella (La contrataron por ser la más joven) o a un tiempo anterior. En este último caso se dan con frecuencia alternancias entre el infinitivo simple y el compuesto sin que el significado de la oración se altere: La multaron por {pasarse ~ haberse pasado} un semáforo. Se analizan estas estructuras en Significado de los infinitivos verbales

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