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Otras finales externas al predicado

Las locuciones preposicionales finales, como a fin de, al objeto de, en orden a, mencionadas en Otras locuciones de valor causal y final, muestran afinidades con las locuciones causales, ya que, al igual que ellas, no introducen complementos argumentales y pueden encabezar, en cambio, finales externas al predicado. No obstante, la semejanza entre causales y finales explicativas es relativa: estas últimas rechazan las fórmulas de relieve con repetición de la preposición (*A fin de hablar con el señor alcalde fue a fin de lo que hice este viaje; *A tal objeto fue al que escribí la carta de protesta), pero admiten las variantes con que galicado (Copulativas de que galicado), como A fin de hablar con el señor alcalde fue que hice este viaje. Las finales introducidas por las locuciones mencionadas muestran otras diferencias con las causales explicativas, entre las que destaca la posibilidad de aceptar adverbios de foco: Tendrá que hacerlo estatutariamente, a partir de los elementos con que se cuenta y no solo a fin de satisfacer intereses que no necesariamente sean los del PRI (Excélsior 18/9/1996). 

Construida con subjuntivo, la conjunción que puede introducir finales explicativas en ciertos contextos, fundamentalmente directivos (en consonancia con el valor causal que toma en esos mismos contextos construida con indicativo: Causales explicativas): Dile algo, que no te pase como la otra vez. Dicho sentido final puede obtenerse simplemente con «no + subjuntivo»: Ten cuidado no te enredes con los volantes (Vázquez, A., Juanita Narboni); Asegúrese al aparato, no se vaya a caer de espaldas (Arlt, Aguafuertes). En algunos países americanos se usa no {sea ~ fuera} cosa que, e incluso cosa que, con el mismo valor: Tenga cuidado, ande con tiento, no sea cosa que vaya Vd. a dejar un plumero (Cambaceres, Música); Permanecer en el país, al rente de la Junta Grande, sin viajar a Europa, cosa que no se nos muera en altamar (Piglia, Respiración). 

Las subordinadas externas al predicado e introducidas por la preposición para pueden no expresar propiamente finalidad, sino más bien sucesión temporal: Se le vio reír para más tarde llorar, llorar, llorar (Freidel, Árbol). Se trata de una construcción particularmente frecuente en el lenguaje periodístico. Son también externas al predicado, y esconden un significado comparativo o contrastivo, oraciones finales como la subrayada en Para que lo cambien ellos, (mejor) lo cambio yo Confluyen, en cambio, con las condicionales las finales introducidas por la locución con tal (de) que seguida de subjuntivo (o bien por con tal de más infinitivo): Acataron la recomendación, con tal de que el niño fuera aceptado (Tiempo [Col.] 7/4/1997); La eternidad habría esperado con tal de vengarse (Asturias, Presidente). 

Existen vínculos estrechos entre ciertas oraciones finales y las oraciones consecutivas. Las locuciones consecutivas de (tal) modo que, de (tal) manera que y de (tal) forma que adquieren, en efecto, valor final, sin perder el consecutivo, cuando se usan con subjuntivo, como en Pensando que el mago los ilusionaba de modo que me vieran como una persona normal, decidí referir lo que me había hecho (Sábato, Túnel); Ocuparon sitios estratégicos en la carretera de Caracolí, de tal modo que pudieran dominar el flanco de La Mesa de los Palacios (Buitrago, J., Pescadores). Por otra parte, en muchos países americanos se usan de modo de, de forma de y de manera de, seguidas de infinitivo, con valor final: Lean muy atentamente las anteriores entregas de esta circular-perpetua de modo de hallar un sentido continuo a cada vuelta (Roa Bastos, Supremo); Dio de beber al caballo y le acomodó la montura de manera de estar prevenido de cualquier sorpresa (Gutiérrez, E., Juan Moreira). Se considera incorrecto sustituir en estas construcciones la segunda preposición de por a, como en de manera a no perderlo de vista.

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