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Finales internas con la preposición para

Las oraciones finales internas desempeñan funciones paralelas a las de las causales (Causales internas introducidas por la preposición por). En ellas puede seguir a la preposición para una oración introducida por la conjunción que, una oración de infinitivo o un grupo nominal: 

Complementos argumentales: 

Del verbo o del grupo verbal: El termostato sirve para que la temperatura no suba demasiado; Sirve para controlar el calor; Se les preparaba para cualquier imprevisto; Estudia para médico.
Del nombre: un remedio para {que todo se solucione ~ solucionarlo todo}; hora hay remedio para todo (Vázquez, Á., Juanita Narboni).
Del adjetivo: la medida más adecuada para que nos hagan caso; […] la postura más adecuada para recibir noticias (Longares, Romanticismo); necesario para la vida.

Complementos no argumentales: 

Del verbo o del grupo verbal: Leía un rato antes de dormir para {que le viniera el sueño ~ no aburrirse}; Se paralizan las obras para un más rápido regreso de los automovilistas.
Del nombre: gruesas mantas para {que nadie pase frío ~ soportar el invierno}; un nuevo parque para el disfrute de los ciudadanos.
Del adjetivo: siempre sigiloso para {que los niños no se despierten ~ no despertar a los niños}; renovables trimestralmente para comodidad del usuario.

Los límites entre los complementos argumentales y los adjuntos pueden ser borrosos, como ocurre con los complementos de los sustantivos que designan instrumentos: el botón para que se detenga el ascensor, un paño para el polvo. En la tradición gramatical hispánica se han interpretado a veces las oraciones finales como objetos indirectos. No obstante, estos complementos no aparecen introducidos por la preposición para, como se señala en El concepto de complemento indirecto

Las oraciones finales internas al predicado e introducidas por la preposición para no siempre expresan nociones que se corresponden exactamente con la de ‘finalidad’, sobre todo si son argumentales. Las voces que las introducen expresan fundamentalmente los siguientes contenidos: uso o provecho (útil para...), capacidad (servir para...), disposición (mentalizarse para ), su ciencia (suficiente para ), necesidad o conveniencia (necesario para...), medio o recurso (medio para...), estímulo (acicate para...), impedimento (trabas para ), formas de actuar (método para...), instituciones (organización para ) e incluso causa (motivos para...). Los complementos finales adquieren sentidos especiales cuando se combinan con bastante, demasiado, suficiente y otras expresiones cuantificativas, como en ¿Pero no le parece que usted está un poco crecidita para jugar con muñecas? (Donoso, Casa) o en José es demasiado bueno para ser un gran hombre (Vallejo-Nágera, Yo). El cuantificador puede quedar tácito otras veces: Tiene que estar mal ‘muy mal’ mi madre para haber venido a limpiarme así la casa (Grandes, Aires); ¿Tenemos leche [suficiente] para desayunar todos?; Aquí no hay [bastante] espacio para ti.

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