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Configuración sintáctica de las ilativas

Las ilativas más características son las introducidas por conjunciones o locuciones conjuntivas como así que, conque, luego, pues, de {modo ~ forma ~ maneras} que, de {ahí ~ aquí} que. Es polémica la cuestión de si estas construcciones son coordinadas o subordinadas. Comparten con las coordinadas su incapacidad para anteponerse. Así, junto a Ella ya lo sabía, así que alguien se lo había dicho, es agramatical la variante *Así que alguien se lo había dicho, ella ya lo sabía. También coinciden con ellas en su rechazo a coordinarse entre sí (*Ella ya lo sabía, así que alguien le ha escrito o así que alguien la ha llamado por teléfono), así como en la posibilidad que muestran de expresar actos verbales distintos a los declarativos, como se explicó en el apartado anterior. En todo caso, se trata siempre de oraciones externas al núcleo predicativo, por lo que no pueden focalizarse. Así pues, la secuencia Estoy al margen, conque no quiero ir no admite la versión enfática *Es conque estoy al margen que no quiero ir. 

Tradicionalmente se han considerado oraciones ilativas las introducidas por consecuentemente, consiguientemente, de resultas, en consecuencia, entonces, por consiguiente, por ende, por (lo) tanto y otras similares. El sentido de estas expresiones es indudablemente ilativo, pero no constituyen conjunciones o locuciones conjuntivas, sino adverbios o locuciones adverbiales que funcionan como conectores discursivos (§ 30.9). Pueden, en efecto, ocupar varias posiciones en su oración (Entonces, ~ ¿vienes con nosotros? ~ *¿Vienes, entonces, con nosotros? ~ ¿Vienes con nosotros, entonces?), mientras que las conjunciones y las locuciones conjuntivas la encabezan necesariamente: ¿Así que vienes con nosotros? no admite las variantes *¿Vienes así que con nosotros?; *¿Vienes con nosotros así que? Del mismo modo, los adverbios pueden ir precedidos de una conjunción coordinante, como en y consecuentemente, y entonces, y por consiguiente, y por tanto. Las conjunciones ilativas rechazan esta pauta: *y así que, *y de manera que, *y conque, *y luego. Por otra parte, los adverbios suelen ir seguidos de una pausa que las conjunciones solo muestran ante ciertos incisos. Se añade, en efecto, una coma tras por tanto en … por tanto, alguien se lo dijo, pero no detrás de así que: … así que alguien se lo dijo. El hecho de que entonces o consecuentemente pertenezcan a la clase sintáctica de los adverbios, y conque o así que correspondan a la de las conjunciones no impide que unos y otros se adscriban a la clase discursiva de los conectores (Clases transversales). 

Las relaciones ilativas se establecen con frecuencia entre dos fragmentos del discurso, lo que coloca a estas estructuras en un plano más elevado de la trabazón discursiva que el que corresponde a causales y finales. Así, en el primero de los textos siguientes la conjunción conque enlaza con todo el período que la precede. En los ejemplos que se reproducen tras él las locuciones ilativas inician turno discursivo, creando un vínculo ilativo con la intervención precedente: 

Se reúnen unos cuantos, se te sientan así en corro, en sus esteras, se ponen y venga; una pipa tras otra de kifi, y tomando té, tomando té y fumando nada más, y chau-chau y chau-chau, con esos hablares que se tienen, que es que no les coges ni media palabra de lo que dicen, la mujer en casita encerradita, la mujera, como ellos la nombran; conque con eso ya no se te acuerdan de nada más en este mundo (Sánchez Ferlosio, Jarama); — ¿De modo que murió? —Sí, Quizá usted debió saberlo (Rulfo, Pedro G|ramo); — ¿Así que encontraste a Neno acostado con tu mujer? (Piñera, Ring).

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