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Causales explicativas

Como las causales de la enunciación, son externas al predicado verbal las llamadas oraciones causales explicativas. En estas construcciones, generalmente precedidas de una pausa (y de la coma que la representa), se justifica por qué se considera correcto o adecuado lo expresado en la principal: Había que dejar las conclusiones de la reunión para el día siguiente, pues aún faltaban datos importantes Las causales explicativas constituyen recursos argumentativos en los que se omite un supuesto implícito. La premisa implícita en el ejemplo citado es, aproximadamente, ‘Si faltan datos importantes en un asunto, no es apropiado establecer conclusiones definitivas’. Otras veces lo justificado es el uso de un término o de una denominación, como en Si se tratara de votar el proyecto original, dirigido a la pesca incipiente y a la de investigación, yo diría estoy dispuesto. Porque tales eran los términos de te to inicial (Senado [Chile] 2/4/1996), o en Miguel, pues así se llamaba el chico, tenía un año menos que yo (García Morales, Sur). Se ha defendido que las causales de la enunciación, tratadas en Causales del enunciado y causales de la enunciación, constituyen un tipo de explicativas, puesto que explican o justifican por qué se emite determinado enunciado. 

Las causales explicativas se construyen con las conjunciones o locuciones conjuntivas como, comoquiera que (no se recomienda hoy la grafía como quiera que), dado (que), desde el momento en que, en cuanto que, en la medida en que, en tanto en cuanto, en vista de (que), habida cuenta de (que), pues, puesto que, que, supuesto que, toda vez que, visto (que), ya que, etc. También la conjunción porque puede tener uso explicativo, como en Eso en ella no tiene m rito, porque es linda (Ocampo, V., Testimonios), donde porque alterna con pues y con muchas de las locuciones citadas. Pueden formar también causales explicativas las locuciones conjuntivas como que y cuanto más que. 

Las causales explicativas pueden ir antepuestas (Ya que somos cuatro, podríamos jugar al parchís) o pospuestas (Suéltame, que me haces daño; No vieron huella alguna, pues era de noche). En las primeras el hablante aporta información temática y, por tanto, conocida, o al menos presentada retóricamente como si lo fuera; en las segundas, en cambio, la información se muestra o se introduce como justificación no conocida. Las causales introducidas por como y comoquiera que se anteponen siempre: Como ya era tarde, Susana dijo que cenaríamos juntos y él se dejó invitar complacido (Merino, Orilla); Comoquiera que el citado inmueble cumple los requisitos solicitados por esta Fundación, mostramos nuestra conformidad y quedamos a la espera de los acontecimientos (ABC 12/5/1988). No debe confundirse la locución causal comoquiera que con el relativo indefinido comoquiera (Su estructura interna. Otras características). 

La conjunción que seguida de indicativo puede introducir causales explicativas, siempre pospuestas. En estos casos la oración con la que se combinan transmite un contenido modalizado que puede expresarse de diversas formas. Así, es frecuente que dichas causales sigan a un imperativo, como en ten cuidado, que nadie sabe lo que va a pasar aquí (Montero, M., Trenza), si bien la orden puede manifestarse con otros recursos: No quiero que me contradigas, que no está el horno para bollos Se usan asimismo cuando la oración principal contiene otras informaciones modales que dan lugar a los llamados actos verbales indirectos (Los actos verbales y las modalidades de la enunciación), especialmente los característicos de los enunciados construidos con verbos modales: Allí te podías morir, que nadie iba a meter la mano en la candela por ti (Barnet, allego). También pueden ser inducidas por expresiones interjectivas que denotan deseo o congratulación, entre otras nociones: Ojalá termine pronto, que ya me estoy cansando; Enhorabuena, que me he enterado de que conseguiste el puesto. Se emplea también el que causal cuando en la principal se expresa una resolución firme, como en Bueno, me voy, que mamá se queda sin almuerzo (Vargas Llosa, Fiesta). 

También las oraciones causales con pues se posponen siempre en el español actual: La mayoría de los que permanecían allí todavía eran hombres, pues las mujeres habían ido saliendo discretamente, una por una (Aguilera Malta, Pelota). Se construye también pospuesta la locución cuanto m s que (y sus variantes incorrectas cuantimás que, contimás que y contra más que). Se denomina comúnmente causal – aditiva porque agrega a una razón ya suministrada otra que tiene aún mayor peso argumentativo: Con lo que tocaba al velar de las armas, que con solas dos horas de vela se cumplía, cuanto más que él había estado más de cuatro (Cervantes, Quijote I). Por su parte, como que suele encabezar las exclamaciones que expresan la reacción a una afirmación anterior, a menudo formulada en un turno discursivo diferente, con el fin de justificar como evidente lo que se afirma. Así, si alguien dice ¡Qué bueno es este poema!, su interlocutor podría responder ¡Como que es de Neruda! Se emplea también como que en oraciones que sirven para corregir una interpretación: ¡Qué olor maravilloso viene!, y qué estruendo. Claro, como que no es agua, es granizo (Chacel, Barrio). 

Se documentan antepuestas y pospuestas con los cambios informativos puesto que, supuesto que, dado (que), visto (que) y habida cuenta de (que) Las formadas con toda vez que suelen ir pospuestas, pero a veces se anteponen. Se muestran a continuación los dos órdenes con puesto que: 

Nunca supe por qué había cruzado a la acera de enfrente, sin ninguna necesidad, puesto que la calle desembocaba en la plaza de la Chapelle (Cortázar, Glenda); Puesto que el muerto podía esperar tranquilo y no había miedo de que se escapara, me gustaba demorarme en aquel gozo olfativo (Egido, Corazón). 

Las causales explicativas carecen de las propiedades que muestran las oraciones causales que constituyen complementos internos al predicado (Propiedades sintácticas de las causales internas al predicado). En efecto, las explicativas no son adecuadas para responder a preguntas con por qué. Cabría decir, por ejemplo, El joven se sentía frustrado, pues no acababa de entender aquel misterio, pero a la pregunta ¿Por qué se sentía frustrado no se respondería *Pues no acababa de entender aquel misterio. Tampoco admiten las fórmulas de relieve: a partir de Como no me haces caso, me voy, no es posible formar *Es como no me haces caso que me voy. Quedan, por otra parte, fuera del alcance de la negación, por lo que no aceptan las construcciones de foco contrastivo, como se comprueba al comparar *No estudiaba español porque lo necesitara, sino porque le gustaba con la opción inviable No estudiaba español ya que lo necesitara, sino ya que le gustaba. Las causales explicativas rechazan asimismo los adverbios de foco (*Solo como no le hacía caso, se fue), a diferencia de las que no los son (Solo porque tú lo dices me lo creo) Por último, las causales explicativas pospuestas suelen rechazar la coordinación con otras secuencias análogas: *… pues no estaba al tanto y pues no le interesaba; *… ya que hace río y ya que prefiere no salir de casa.

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