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Caracterización

Mediante las construcciones ilativas (también llamadas continuativas) se introduce una consecuencia como derivación natural de lo que el hablante ha expresado con anterioridad. El adjetivo ilativo se deriva del sustantivo ilación, que el DRAE define como ‘trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso’. He aquí algunos ejemplos de construcciones ilativas (se subrayan las partículas introductorias): 

Naturalmente, había que tomar un café, de modo que me arruinó la siesta sabatina (Benedetti, Tregua); Me hubiera gustado que viniera, pero vive muy ocupado, así que me encomendó a mí ver las posibilidades para la casa (Belli, Mujer); Estoy esperando a que todo esté más sereno para hablar yo con papá, conque no conviene que se enfaden también conmigo ahora (Martín Gaite, Visillos). 

Aunque algunos gramáticos tradicionales denominan consecutivas a estas construcciones, se reserva aquí este término para las construcciones que expresan la consecuencia derivada de alguna magnitud elevada, u otra noción igualmente cuantitativa. Así, en Hacían tanto ruido que tuvimos que llamar a la policía, la llamada a la policía no se produce por la mera existencia del ruido, sino por el nivel elevado que alcanzó (Características generales). Las construcciones ilativas están introducidas por conjunciones subordinantes, en lugar de por expresiones cuantificativas (tanto, tal), y expresan además la consecuencia de cierta situación anterior, no exactamente de la magnitud que se alcanza o a la que se llega. 

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