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Tipos de subordinadas

Las oraciones subordinadas se dividen tradicionalmente en tres grupos: sustantivas (o argumentales, porque, con escasas excepciones, son las únicas que constituyen argumentos de algún predicado): Mencionó que llegaría hoy; Prometo estudiarme la lección; Dime cómo te va; adjetivas o de relativo: el color que te gusta, las personas a las que me refiero, nada que decir; adverbiales o circunstan­ciales: Aunque no te lo creas, me gusta la música que oyes; Si quieres, te espero; Este autor escribe como a mí me gustaría escribir

La distinción tradicional entre estas tres clases de subordinadas se apoya en una equivalencia o correspondencia aproximada entre las categorías y las funcio­nes. Así, las subordinadas sustantivas ejercen las funciones características de los grupos nominales: Mencionó {que llegaron ~ su llegada}. Las adjetivas corresponden a las oraciones de relativo con antecedente expreso, al que modifican a la manera de los adjetivos, como en el libro que estoy leyendo, la casa donde vivo, el autor cuyo texto pretendo identificar. Las relativas con antecedente implícito no funcionan como adjetivos, sino que se asimilan a los grupos nominales, adverbiales o preposiciona­les: quien usted señale, lo que a ti tanto te gusta, cuando se ponga el sol, etc. El término oración subordinada de relativo alude a la forma en la que la oración está construida, ya que una oración de relativo es, en efecto, la que contiene un relativo. Por el con­trario, el término subordinada adjetiva alude a la función sintáctica que la oración desempeña, similar a la de los adjetivos. 

El tercer grupo de oraciones subordinadas, las adverbiales o circunstan­ciales, es el más polémico de los tres, hasta el punto de que son raras las gramáticas modernas que les dan cabida como unidades del análisis sintáctico. De hecho, el paralelismo con los adverbios en los que se basa esa denominación es inexacto y puede estar forzado, ya que no existen adverbios que puedan sustituir a las oracio­nes finales, concesivas, causales, etc. El problema no se resuelve sustituyendo el tér­mino adverbial por circunstancial, ya que las prótasis condicionales o concesivas no son complementos circunstanciales, sino que participan en estructuras bimembres (denominadas tradicionalmente períodos). Por otra parte, la clase de las subordina­ das adverbiales da lugar a cruces, solapamientos o traslapes con otras clases de ora­ciones. Así, en Este autor escribe como a mí me gustaría escribir, la presencia del adverbio relativo como asimila el segmento subrayado a las relativas sin antecedente expreso (cf. del modo como a mí me gustaría escribir), a pesar de lo cual se considera tradicionalmente una subordinada adverbial. En esta obra se empleará el término subordinación adverbial cuando se desee recordar su contenido tradicional o abarcar conjuntamente el grupo que corresponde a estas oraciones en la tradición gramati­cal hispánica. También se aplicará el término subordinada adverbial a las oraciones subordinadas de gerundio, como en Salió de la casa dando un portazo.

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