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Morfología flexiva

Estudia la morfología flexiva las variaciones de las palabras que implican cam­bios de contenido de naturaleza gramatical con consecuencias en las relaciones sin­tácticas, como en la concordancia (Ellos trabajan) o en la rección (para ti). El conjunto de estas variantes constituye la flexión de la palabra o su paradigma flexivo. 

El número en los sustantivos y los pronombres proporciona información cuantitativa sobre las entidades que se designan (casas, ideas), pero el de los deter­minantes (los, esos), el de los adjetivos (altos, libres) y el de los verbos (Los pensamientos vuelan) solo está presente por exigencias de la concordancia. El género de los sustantivos y pronombres proporciona información signicativa en algunos ca­sos (escritor / escritora), pero no es propiamente informativo en otros muchos sus­tantivos (cama, árbol), y tampoco en los determinantes y adjetivos. La persona es una propiedad de los pronombres personales (yo, tú, vos...) y de los posesivos (mi, tu, nuestro...), que también muestra el verbo en la concordancia ( sueñas). 

Diversas relaciones sintácticas se ponen de manifesto en gran número de lenguas por la flexión de caso, pero en español esta ha quedado reducida al paradig­ma de los pronombres personales. Así, el pronombre yo aparece en el caso recto o nominativo, que corresponde típicamente al sujeto; el pronombre (caso obli­cuo) está restringido a los contextos preposicionales: detrás de mí, acordarse de mí, para mí. Cuando es complemento directo, adopta la forma de acusativo me, y si es complemento indirecto aparece en la variante de dativo, que coincide con la de acusativo en el pronombre de primera persona del singular, pero no en otros: Lo leí; Le entregué las llaves. 

Es exclusiva de los verbos la flexión de tiempo, aspecto y modo. La flexión de tiempo constituye una información deíctica, en el sentido de que ubica una determinada situación con respecto al momento en que se emite el enunciado. El tiempo se relaciona de manera a veces intrincada con el aspecto, que es la categoría — no deíctica — que expresa la estructura interna de las situaciones y diferencia, por ejemplo, la situación que se inicia (empezar a estudiar) de la que se repite (seguir estudiando). El modo pone de mani esto en la flexión verbal la actitud del hablante hacia la información que se enuncia, pero expresa también la dependencia formal de algunas oraciones subordinadas respecto de las clases de palabras que las seleccio­nan o de los entornos sintácticos en los que aparecen. Así, contrastes como Estoy {seguro ~ *cansado} de que se comportan así, frente a Estoy {*seguro ~ cansado} de que se comporten así, son consecuencia directa del significado de los adjetivos respecti­vos. Se distinguen en español los modos indicativo, subjuntivo e imperativo. El con­dicional se interpreta en la actualidad como una forma del indicativo.

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